24 de enero de 2020, 7:29:57
Opinion


El precio del carbón



La pasada semana culminaba en Madrid la llamada “marcha negra”, por la que los mineros protestaban por los recortes en el sector. A ello se refería ayer el ministro de Industria, José Manuel Soria, con una fortaleza de razones difícil de rebatir: el turismo, auténtico motor de la economía española, con dos millones y medios de empleados y representando el 11,5% de la economía, tiene un presupuesto de 438 millones de euros. Por su parte la minería, con una incidencia en la economía nacional muchísimo menor, tiene un presupuesto de 665 millones de euros y empela de forma directa a 4.000 trabajadores.

El argumento es tan sólido como revelador. En los años 80, Felipe González hubo de acometer un proceso de reconversión industrial sumamente traumático. Fuera de España, Margareth Thacher hizo lo propio con en sector minero británico, a pesar de la contestación popular. Ahora, la situación económica obliga a hacer un cambio de planteamientos y prioridades. La principal, optimizar recursos. De la manera menos dramática posible, eso es cierto, pero haciendo lo que haya que hacer. Y es un hecho que el sector del carbón es prácticamente inviable. Bajas incentivadas, planes de formación profesional o de dinamización empresarial de las comarcas mineras serán pasos a seguir, aunque el primero de todos debe de ser el que ha dado el Gobierno.

Dicho esto, el sector argumenta que existe un acuerdo que debe respetarse. Y, en efecto, pacta sunt servanda: hay respetar los acuerdos. Pero sin sacrificar la realidad y provocar más paro despilfarrando en sectores improductivos.
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