17 de enero de 2020, 15:28:31
Opinion


El Poder Judicial ya tiene presidente



Han sido precisas tres votaciones para conocer el nombre del sucesor de Carlos Dívar al frente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial. Se trata de Gonzalo Moliner, fundador de Jueces para la Democracia y con un perfil netamente “progresista”. Y ese debe ser precisamente uno de sus primeros retos: librarse de etiquetas políticas y actuar “conforme a su leal saber y entender, de acuerdo a derecho”.

El estrecho margen de su elección -doce de veinte, el mínimo exigido por la ley-, frente a la unanimidad de su antecesor, y que ésta se haya producido en tercera vuelta, da idea de la división que existe en el Consejo. Es de esperar que dicha división no redunde en nuevas salidas de tono dentro del ámbito judicial y que de una vez por todas se ponga fin a la politización de la justicia. El CGPJ es el órgano de gobierno de los jueces, y como tal debe actuar, no como un centro de poder en el que las distintas asociaciones judiciales se repartan cargos a modo de mercadeo. La dilatada experiencia en el campo laboral de Gonzalo Moliner le pondrá en el punto de mira a propósito de los cambios normativos que ha habido -y que habrá-. Será el momento de ver si pesa más la ideología o la responsabilidad institucional.
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