5 de diciembre de 2019, 21:40:43
Opinion


La exclusiva “lavandería” de los cárteles mexicanos



Un nuevo escándalo sacude a la banca internacional que vuelve a poner en tela de juicio la “ética” de los bancos de alto perfil en el mundo. Después de Bankia y Barclay’s, ahora es el británico HSBC el que está en el ojo del huracán, tras conocerse que por años ha servido de “lavandería” para los cárteles de la droga mexicanos.

El senado de los Estados Unidos ha sido el responsable de destapar los trapos sucios de la entidad financiera, cuyas sucursales en México recibieron entre 2007 y 2008, la nada desdeñable cifra de 7.000 millones de dólares en efectivo, y el susodicho banco no puso peros ni reparos para aceptar tan generoso volumen de dinero en metálico, entregados en bolsas o maletines. En otras palabras, lavado de capitales puro y duro con “apresto” incluido, cortesía de HSBC.

Por si esto fuera poco, se le suma el descaro de las autoridades mexicanas,- concretamente de la Comisión Nacional Bancaria de Valores (CNBV)-, que reveló que detectó hace años la debilidad de los controles antilavado de la entidad británica. ¿Y ahora se acuerdan de ello?, lo que lleva a la siguiente pregunta: ¿se tomaron las oportunas medidas en el asunto?. Visto lo visto, lo ponemos en duda.

Según EEUU, el banco más importante del Reino Unido no sólo prestaba servicios de “limpieza” a los narcos, al parecer sus filiales en Arabia Saudita, también movían dinero para Al Qaeda e Irán. Moraleja de la historia: a los bancos les importa muy poco de dónde viene los capitales, lo importante es que entre en sus cuentas.

En un momento en donde el sistema financiero mundial es duramente cuestionado, siendo los bancos el principal blanco de críticas,- con más razón aún-, instamos a organismos como el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), o el Fondo Monetario Internacional (FMI), así como a todos los gobiernos democráticos del mundo y sus Bancos Centrales, a que asuman medidas reguladoras que permitan mantener a raya esta avaricia bancaria irresponsable, que ha sido ciertamente, la gran responsable del colapso de nuestras economías.
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