13 de noviembre de 2019, 15:48:08

según ASINVER


Guía práctica: ¿Qué opciones tiene un afectado por preferentes?


¿Cuáles son las opciones para un afectado por las preferentes? La Asociación Europea de Inversores Profesionales (ASINVER) publica una guía informativa para manejar la situación de miles de clientes de bancos y cajas.


El juzgado de Cambados ha perfilado esta semana una sentencia que marca un antes y un después en el problema de las participaciones preferentes que afecta a un buen número de clientes de bancos españoles. No es el primer auto a este respecto pero sí el más clarificador puesto que condena a Novagalicia Banco a reintegrar a una pareja su dinero más los intereses por considerar que invirtieron en preferentes engañados. La sentencia declara el contrato nulo por error del consentimiento y la entidad ya ha anunciado que no lo recurrirá.

Llegados a este punto, ¿qué puede hacer un afectado por preferentes? La respuesta lleva, antes, a otra pregunta: ¿cuál es el problema con las preferentes?

La cuestión de fondo de este tipo de participaciones es que muchos de los inversores que las han adquirido tienen un perfil “conservador”, según el documento informativo al respecto publicado por la Asociación Europea de Inversores Profesionales (ASINVER). En otras palabras, los clientes que compraron este producto financiero no son, por lo general, expertos y creyeron estar contratando algo similar a un depósito: dejo el dinero en el banco, recibo un interés mensual y, al cabo de algunos años, el banco me lo devuelve.

Pero las preferentes no funcionan así. De hecho, son más bien una deuda perpetua: el banco no tiene obligación de devolver el capital inicial y sólo existe un plazo de vencimiento tácito. En años de bonanza económica, los beneficios creían año a año y esos plazos sobreentendidos se cumplían. Sin embargo, las cosas han cambiado y ahora los bancos no pueden hacer frente a esos compromisos oficiosos lo que ha desembocado en una oleada de quejas en las sucursales.

Ante la cantidad de clientes insatisfechos, los bancos están ofreciendo principalmente el canje de las preferentes por otro producto financiero. Pero con la sentencia sobre Novagalicia Banco muchos afectados están pensando en denunciar. ¿Qué es mejor en cada caso?

¿Denuncio al banco?
Según la guía de ASINVER, y a pesar de la gran cantidad de afectados y las varias asociaciones que han surgido en los últimos meses, en el recurso legal contra el banco es recomendable comenzar con acciones individualizadas puesto que cada caso es diferente.

Si lo que se quiere es reclamar la devolución del capital inicial por sentirse engañado, ha de seguir cuatro pasos.



Lo primero es realizar una reclamación formal ante la propia entidad, “especificando en su caso el engaño en la comercialización y reclamando toda la documentación firmada y relativa al producto contratado”. En un plazo de dos meses, el banco deberá dar respuesta a las quejas y reclamaciones del cliente. Pocos son los casos en que se ha conseguido una respuesta positiva inicial de la entidad y en ocasiones, según ASINVER, es necesario realizar un requerimiento notarial solicitando la información. En el caso más probable, el banco le comunicará que no se admite la queja y se abrirá un plazo de diez días para presentar alegaciones a esa negación.



En este segundo escalón, el de las alegaciones aún ante la entidad bancaria, hay que analizar cada caso de forma individual. En la mayoría de los casos –aquellos en los que la compra se efectuó después de noviembre de 2007, con la directiva europea Mifid ya en vigor-, la lucha del cliente para recuperar la inversión será la de demostrar que hubo una mala praxis por parte de la entidad a la hora de vender el producto. En el momento de la adquisición es casi seguro que se firmara un documento que acredita el conocimiento de todos los detalles del producto y la asunción por parte del cliente de que responde a un perfil inversor. Sin embargo, se puede demostrar que el comprador cumple con un perfil de minorista, el que se otorga a la mayoría de clientes y que les hace poseedores de un conocimiento y cualificación más limitado y menor capacidad financiera y de negociación. Para este tipo de perfil, tanto la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) como las directivas europeas, se prohíbe a las entidades la comercialización de preferentes.



Finalizado el trámite y agotado el plazo de reclamación ante el propio banco, se procede a la queja ante el Banco de España, que remitirá un informe a la CNMV para que ésta amita un veredicto NO vinculante



Este es el punto en el que se aconseja buscar asesoramiento legal y financiero puesto que, a partir del veredicto de la CNMV es cuando pueden iniciarse las acciones legales. En este tipo de casos los procedimientos son ordinarios, no verbales y por la vía civil. Lo normal es que el cliente pida la resolución al contrato basándose en la falta de cumplimiento de deberes por parte de la entidad. Tras la admisión a trámite de la demanda del cliente, el banco deberá contestar en 20 días. Antes del juicio, se celebra una audiencia para agotar la posibilidad de llegar a un acuerdo, aunque lo normal es que la entidad no acepte que ha cometido una práctica perjudicial para el cliente. Los plazos para definir los hechos y entregar las pruebas se estiman entre 6 y 9 meses y para la celebración del juicio es de en torno a un año.

¿Me quedo como estoy?
Otra opción es rechazar el canjeo de las preferentes por otro tipo de producto, pero tampoco denunciar, sino seguir cobrando el cupón anual. Esta vía se traduce en continuar a merced de la “buena voluntad” del banco o, lo que es lo mismo, esperar a tiempos mejores para que la entidad le devuelva el dinero y arriesgarse, incluso, a no cobrar el cupón anual en caso de pérdidas en el banco (es una de las clausulas que incluyen las preferentes).

¿Vendo las preferentes en el mercado secundario?
Esta opción tiene la ventaja de que se dispondrá del dinero líquido de forma más o menos inmediata –cosa que no ocurre con la vía de la demanda-, pero pagando un precio: perdiendo más de la mitad de lo invertido.

Algunas emisiones cotizan al 40% o al 50% de su valor nominal, lo que quiere decir que si el cliente invirtió 10.000 euros, solo le ofrecerán 4.000 o 5.000, menos las comisiones que le cobre el banco por la operación.

En caso de que al cliente le interese esta opción, ASINVER recomienda informarse en el banco sobre el precio de mercado secundario de sus preferentes “para hacer el cálculo de si le compensa y actuar en consecuencia”.

¿Acepto la oferta de canje de la entidad?
Depende del tipo de oferta. Por lo general, el banco le propondrá canjear sus preferentes por:



Acciones: Es la mejor opción para el cliente, según ASINVER, puesto que permite recuperar el dinero de forma rápida. Si es mucha la urgencia y el miedo a asumir riesgos en el mercado, las acciones por las que se han canjeado las preferentes pueden venderse el mismo día en que empiezan a cotizar. Ese día, probablemente se vendan un poco más barato de la cuenta debido a que la avalancha de ventas por parte de minoristas hará bajar puntualmente el precio de la acción. Esta pérdida sería como el “coste” del cliente por ver su problema solucionado lo más rápido posible.



Bonos obligatoriamente convertibles en acciones. Este tipo de bonos tienen un precio de canje que se fijará en un momento determinado. Por poner un ejemplo práctico, suponemos que ese precio es de 4 euros por acción cinco años antes de la conversión, de modo que a un cliente que tiene 10.000 euros en preferentes le van a dar bonos que se convertirán en 2.500 acciones del banco dentro de 60 meses. En este caso hipotético, si cuando llegue el momento del canje la acción vale 4 euros, el cliente recuperará el 100% de su inversión (2.500 acciones x 4 euros = 10.000 euros). Si la acción se sitúa por debajo de 4 euros, se perderá dinero, pero también cabe la posibilidad de que se situé por encima y el cliente termine ganando dinero con el canje.
¿Cómo saber si me interesa esta opción? Debe fijarse en el precio de canje. Cuanto más por debajo esté de la cotización actual, mejor: esa distancia es su colchón. Si por el contrario, el precio de canje está por encima de la acción actual querrá decir que los títulos deberían subir hasta ese nivel para que el cliente recupere todo su dinero. Si el precio de canje se fija poco antes de que los bonos se conviertan en acciones, entonces el riesgo de fluctuación se reduce, ya que pasa menos tiempo entre que el cliente sabe cuánto valen sus acciones y ya es capaz de venderlas. En cualquier caso, debe tener en cuenta que si entró hace años en la sucursal a por un depósito o una inversión conservadora, ahora estará saliendo con un producto vinculado a la bolsa. Ese riesgo está ahí.



Bonos subordinados a largo plazo. Se trata de canjear una deuda perpetua por un bono, por ejemplo, a diez años: el dinero estará bloqueado durante todo ese tiempo. Puede venderlo en mercado secundario (y probablemente le den más dinero del que le dan ahora por sus preferentes), pero no hay garantía de que recupere el 100% de su inversión. Debe fijarse en el tipo de interés que le ofrece el banco y decidir si le compensa.

El caso de Bankia
Falta por ver qué ofrece Bankia a sus clientes, que cuentan con casi 5.000 millones de euros de las cajas que conforman el grupo. Al cierre de ayer, los 3.000 millones de euros de preferentes emitidas por Caja Madrid en 2009 cotizaban con un descuento del 50%, según Bloomberg. Esto quiere decir que realmente esos títulos valen hoy la mitad del importe al que se colocaron en su momento. En el caso de Bancaja, las preferentes emitidas por la entidad levantina en 2004 (500 millones, de los que quedan 290 en circulación) cotizan con un descuento del 60%. Es decir: valen solo un 40% del precio al que se vendieron a los particulares.

Asumiendo una valoración de entre el 40% y el 50% de esos casi 5.000 millones, la diferencia entre el precio de emisión y el precio real oscila entre 2.000 y 2.500 millones de euros. Esa pérdida latente está ahí y alguien tiene que asumirla. Depende de Bankia decidir si la paga el accionista (emitiendo acciones directamente, lo que diluiría a los accionistas actuales); si los paga el bonista (emitiendo bonos a largo plazo, lo que aumenta la deuda del grupo y deteriora la posición actual de los acreedores de Bankia); o si todos un poco (con bonos convertibles en acciones -que diluirían a los accionistas actuales, pero en un futuro- y traspasarían parte del riesgo de las fluctuaciones bursátiles del valor a los inversores de las preferentes).
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