31 de mayo de 2020, 18:24:18
Opinión


Caso Publio Cordón: al final, la Justicia



El secuestro el 27 de junio de 1995 en Zaragoza del empresario Publio Cordón, además de causar la lógica conmoción y condena, abrió uno de los casos más rodeados de misterio. Afortunadamente, se acaba de dar un paso de gigante con la reciente detención en Sevilla y en Cádiz por parte de la Guardia Civil de José Antonio Ramón Teijelo, Manuela Ontanilla Galán y Vicente Sarasa Cecilio, tres dirigentes de la banda terrorista Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre (GRAPO), detenciones a las que ayer se sumó la de María Victoria Gómez Méndez, miembro también de este grupo terrorista, que desarrolló una siniestra actividad criminal especialmente durante la época de la Transición. Las detenciones de quienes se encargaron de la vigilancia de Cordón tras el secuestro han permitido aclarar lo que pasó y han revelado la tremenda crueldad de los captores del empresario aragonés.

Después de ser secuestrado en los alrededores de su casa mientras hacía jogginga, llevaron a Publio Cordón a una casa en las afueras de la localidad francesa de Lyon y le encerraron en un armario-zulo, donde no era posible ni ponerse de pie. Allí pasó unos quince días de tortura, que fue registrando con muescas para no perder la noción del tiempo, detalle ahora conocido, que muestra su gran entereza, pese a lo terrible de la situación. A más o menos las dos semanas de su encierro, consiguió escapar del zulo. Alcanzó la ventana de la habitación y trató de huir por ella, en su intento desesperado por recobrar la libertad. Tras caer al vacío, sus secuestradores, en una muestra de absoluta inhumanidad y barbarie, prefirieron que muriera prácticamente ante sus ojos, sin dignarse llevarle al hospital, con el propósito de pedir el rescate, aunque ya estuviera muerto, como así hicieron.

La resolución de este caso manifiesta con contundencia los frutos de la perseverancia en la lucha contra el crimen, de la que nuestras Fuerzas de Seguridad han dado ahora un ejemplo que merece aplauso. A pesar del tiempo transcurrido, las Fuerzas de Seguridad no cejaron ni un momento en seguir con las investigaciones. Sin duda, este es el camino correcto, que siempre y en todos los casos debe seguirse, máxime, si cabe, cuando se trata de hechos criminales a cargo de grupos terroristas, a cuyos miembros hay que perseguir y apresar allá dónde se encuentren –según los últimos datos del Observatorio contra la Impunidad quedan todavía cientos de asesinatos de ETA sin aclarar- para que sus cobardes acciones no queden impunes. La feliz noticia de estas detenciones debe llevarnos también a no bajar la guardia en el combate contra la delincuencia del terror. Gracias a la labor de las Fuerzas de Seguridad del Estado, se dio por desarticulado el GRAPO, pero nunca hay que descartar que surjan grupos de similares características, sobre todo en momentos de crisis que dan alas y coartada a los radicalismos y actuaciones antisistema.

Esperemos que se corone este éxito policial, ejemplo de constancia y de guiarse por el deber cumplido, con seguir buscando –y encontrar, finalmente-, el cadáver de Publio Cordón. Así, muy comprensiblemente, lo ha pedido su familia, quien ha manifestado su emoción y alegría, pues ya daban por prácticamente imposible avances en la investigación que condujeran a detenciones como las que se han llevado a cabo.
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