22 de julio de 2019, 7:47:50
Economía

por el plan un plan de saneamiento que no aprobaría el gobierno


Rato se sintió "obligado" a dimitir de su cargo al frente de Bankia



El ex presidente de Bankia, que se encuentra intervenida por el Estado, ha desvelado que el exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez le conminó a incorporar a Bancaja en la fusión de Caja Madrid con otras cinco cajas más pequeñas y le tranquilizó sobre la situación de la entidad valenciana.

En su comparecencia a petición propia en la Comisión de Economía del Congreso, Rato ha asegurado que el 2 de junio de 2010, Fernández Ordóñez, "que conocía con detalle la situación de las cajas", le llamó a su despacho y allí estaba el presidente de Bancaja, José Luis Olivas. Fue entonces cuando el gobernador, según ha explicado Rato, le conminó a incorporar a Bancaja en la fusión que Caja Madrid ultimaba con La Caja de Canarias, Caixa Laietana y las cajas de Ávila, Segovia y Rioja.

Rato ha explicado que para elaborar las proyecciones financieras del grupo pidieron un informe a Analistas Financieros Internacionales (AFI), que fue posteriormente analizado por la consultora Deloitte. Este informe cifraba las pérdidas esperadas para el grupo en el año 2011 en 16.043 millones de euros, de los que quedarían por cubrir unos 6.790 millones brutos, una cantidad que "prácticamente" coincidía con la aportación del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

Rato a apuntado que este informe también desglosaba los datos por cajas y que las pérdidas esperadas de Bancaja ascendía a 6.400 millones de euros, con unas necesidades de saneamiento adicional de 3.200 millones de euros brutos. Así, el conjunto de las siete cajas estaba "en condiciones de cumplir con los requisitos de capital" exigidos por Europa y con las pruebas de solvencia.

A pesar de ello, debido a que el entorno financiero había comenzado a deteriorarse desde finales del año 2010, Bankia decidió pedir un nuevo análisis a PricewaterhouseCoopers "en condiciones más estresadas". Según este informe, las pérdidas esperadas y no cubiertas para 2011 ascendían a 11.500 millones de euros brutos, un saneamiento que el Banco de España consideró "excesivo", por lo que finalmente se redujo la cantidad a 9.200 millones brutos, 2.700 millones más de lo que recomendaban los otros consultores.

Rato también se ha referido a la valoración que los inspectores del Banco de España hicieron de la situación de las cajas. Según el Banco de España, a Caja Madrid le correspondían 2.530 millones de euros del acuerdo del FROB, que permitía hacer unos saneamientos brutos de 9.313 millones de euros, con los que la entidad absorbería tanto los deterioros como las pérdidas esperadas.

Por su parte, Bancaja necesitaba unas dotaciones adicionales a las ya realizadas que suponían 225 millones de euros para créditos dudosos, 469 millones para créditos subestándard y 195 millones para inmuebles adjudicados.

Rato ha subrayado que "todo el equipo profesional se sentía confortable con esta situación", por lo que decidieron trabajar en la integración para "aprovechar las ventajas del nuevo tamaño de la entidad".

Salida a Bolsa y dimisión forzosas, según Rato
El expresidente de Bankia ha recordado que la salida a bolsa de la entidad se produjo tras la decisión del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de exigir más necesidades de capital a las cajas. Y a pesar de que el momento del debut bursátil era de máxima inestabilidad en los mercados, Rato ha asegurado que el anterior Gobierno y el Banco de España le trasladaron la necesidad de salir a bolsa porque no hacerlo tendría graves consecuencias para España.

Es más, aunque ha explicado que Bankia no necesitaba captar una gran cantidad en los mercados, el supervisor le pidió ser "más ambicioso" y le recomendó captar entre 3.000 y 4.000 millones. El exministro ha recordado que el precio de la salida a bolsa lo marcó el tramo institucional, las grandes firmas y no los pequeños ahorradores y fue un 60 % por debajo del valor en libros de la entidad.

La operación contó además con el asesoramiento de Lazard y la participación de Bank of America, JP Morgan, UBS, Deutsche Bank y también de Deloitte. De hecho, Rato ha hecho alusión en repetidas ocasiones a esta auditora, que al final de su mandato hizo salvedades a las cuentas de la entidad de 2011.

Sin embargo, el expresidente de Bankia ha intentado dejar en evidencia el trabajo de Deloitte al decir que las cuentas de la primera mitad del año fueron auditadas por esta firma el 28 de julio, es decir, después de la salida a bolsa.

Entonces, ha subrayado, Deloitte firmó las cuentas sin salvedades y sin poner de manifiesto en ningún órgano de la entidad que existía un riesgo para el grupo, lo que difiere totalmente de la versión que un representante de la auditora dio en el primer consejo de Bankia tras la marcha de Rato, según fuentes consultadas por Efe.

Sin embargo, el exvicepresidente del Gobierno ha reconocido que Deloitte puso en duda que BFA, la matriz de Bankia, pudiera absorber en los próximos 18 años los créditos fiscales derivados de los saneamientos hechos por el grupo.

No obstante, ha explicado que ese riesgo se eliminaba con el plan de saneamiento que Bankia había encargado a la propia auditora y que finalmente no se aprobó. Deloitte, según Rato, había propuesto un "desmontaje parcial" de BFA, en el que se trasladaba parte de los activos a Bankia, con una capacidad más clara, a ojos del auditor, para encarar esos créditos fiscales.

El plan que ultimaban Deloitte y Rato preveía un saneamiento extraordinario para anticipar posibles pérdidas y para el que era necesario un préstamo público de 7.000 millones de euros, que se sumaría a la ayuda recibida en el pasado, aunque ésta se devolvería íntegramente este año.De ese modo, según ese plan, el grupo Bankia tendría a finales de año una ayuda de 6.000 millones, asumibles con una previsión de que el grupo ganaría 2.000 millones en 2015.

En su comparecencia, Rato ha reconocido además que se vio "obligado" a dimitir de su cargo al frente de la entidad al ser consciente de que las autoridades no aprobarían ese plan de saneamiento. De esta manera, ha explicado, se interrumpía un "diálogo" que para el expresidente de Bankia es "fundamental" en el caso de las entidades financieras, al tiempo que añadió que no quiso plantear "enfrentamiento alguno".

Por ello, cree que hizo lo correcto al dimitir como presidente de Bankia y de todos los consejos de administración de los que formaba parte, además de renunciar a cualquier indemnización. Rato ha incidido en que en todo momento trabajó para sacar adelante a Bankia a pesar de los cambios normativos y el continuo deterioro de la economía.
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