25 de septiembre de 2021, 14:27:14
Economía

Crónica económica


Rajoy más impuestos, y Monti menos


Italia y España están, las dos, al borde del rescate. Practican un doble juego con Merkel para ver quién es primer rescatado, y en qué condiciones. Tienen problemas parecidos y una estrategia similar. Hasta ahora.


Mario Monti es un hombre puesto por la Unión Europea como primer ministro italiano. Italia es un país acostumbrado a cambalaches políticos como solución a aquéllas situaciones, habituales desde hace seis o siete décadas, de inoperancia política. Berlusconi es un hombre con un gran carisma y que sabe lo que necesita su país, pero le falta valor para utilizar ese atractivo al servicio de su país. Italia estaba abocada al desastre, y Berlusconi no controlaba ya la situación. Mario Monti fue la solución que se propuso desde Bruselas y que los partidos mayoritarios aceptaron.

España tiene un nivel de endeudamiento medio, que empieza a ser ya alto, desde unos niveles bastante bajos. Y un déficit que ha llegado público que ha llegado a ser aterrador, y que es complicado reducir. Italia tiene un déficit relativamente moderado, pero parte de un nivel de endeudamiento muy alto. Los últimos datos son preocupantes: Su nivel de deuda alcanza una cifra récord del 123 por ciento del PIB.

Todo ello en una economía que sufre una grave recesión: según los últimos datos de Eurostat, Italia encadena cuatro trimestres consecutivos de crecimiento negativo. En el segundo trimestre de este año el PIB ha caído un 0,7 por ciento, y en el último año un 2,5 por ciento. El PMI ha caído en julio a los 44,3 puntos, un nivel mínimo en tres meses y que está muy metido en los niveles de contracción (por debajo de 50). El crecimiento, de hecho, es el principal problema de Italia, según el economista Walter Kurtz, exacerbado por un perverso problema de competitividad. Kurtz señala, refiriéndose al caso de Italia, que “si la recesión se ahonda y se prolonga por más tiempo, la situación fiscal podría empeorar. Y hay signos de que esto podría estar ocurriendo ya”.

Italia no es España, dicen allí. Ni es Portugal, Irlanda o Grecia. El problema, para España e Italia, es que la situación actual no es muy diferente de la que era en los tres países formalmente rescatados poco antes de serlo. Lo explica un artículo en Voxeu: cómo hay un ciclo típico por el que pasaron esas economías, y en el que están entrando España e Italia: “Las primas de riesgo comienzan a subir/el servicio de la deuda se hace explosivo/y
la situación se convierte en insoportable”.

El gobierno italiano, claro está, conoce bien que el peligro es real y cercano. Mario Monti, el tecnócrata impuesto por Bruselas, aceptado por el Parlamento italiano, ha escrito un documento que ha puesto en común con varios ministros y con el presidente de la República, en el que detalla varias ideas sobre cuál debe ser el curso de acción del Gobierno. Es un documento interno, que no debía volcarse a la prensa; pero lo ha hecho. Lo más destacado es que Monti prevé rebajar los impuestos sobre la renta, y hacerlo antes de que concluya 2012, lo que da una idea de la sensación de urgencia que tiene el Ejecutivo italiano.

Antes de bajar los impuestos, Monti los ha subido. Pero ve en el crecimiento la mayor amenaza para su país, y considera (todavía no lo ha aprobado) apostar claramente por el crecimiento. Que no es aumentar el gasto, sino rebajar los impuestos. Es el camino que han elegido los países que, curiosamente, han salido de la recesión.

España, un país que desafía la realidad, ha apostado por un aumento generalizado de los impuestos.
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