25 de septiembre de 2021, 6:27:34

marcar la 'vuelta al cole'


Descontento y resignación de los ciudadanos el primer día que sube el IVA


Los ciudadanos se han encontrado este sábado, por primer día, los precios de los productos de consumo con el nuevo IVA aplicado. El descontento y la resignación son las notas predominantes.


Consumidores y ciudadanos han acogido este sábado con descontento y resignación el primer día de la subida del IVA, aunque la mayoría ha reconocido que han adelantado las compras para evitar un mayor gasto, sobre todo en productos de material escolar y óptica.

Sin embargo, pese a que la mayoría de los ciudadanos sabía que este sábado entraba en vigor el alza del IVA, eran muchas las dudas que mostraban sobre qué tipo de artículos suben más y cuales menos.

De esta forma lo comentaba a EFE Maribel Esteban la directora de una de las tiendas Dideco de Madrid, especializada en material escolar y libros de texto, al indicar que la principal preocupación de los clientes era si el nuevo IVA afectaba o no a los libros de texto.

Señalaba que la mayoría de los clientes han adelantado las compras del colegio en agosto, aunque todavía prevé un "golpe de afluencia" esta primera semana antes de empezar las clases. "Al final la gente necesita comprar los bolis, las carpetas y la plastilina", comentaba, al tiempo que negaba que la gente haya hecho acopio de "gomas o lápices".

Y es que estos artículos son los que precisamente han aumentado más el IVA, al pasar del 4 % al 21 %. Así, un cuaderno pasa de costar 1,55 euros a valer 1,80 euros, mientras que un bolígrafo pilot aumenta 8 céntimos su precio, y el bloc de cartulina 13 céntimos.

Una profesora que se disponía a pagar en la caja, se quejaba de que con tres hijos y eliminada la beca de libros, el gasto este año ha sido "brutal". "Me he gastado un sueldo que todavía no he cobrado en septiembre", comentaba, al tiempo que pagaba los cuatro rollos de plástico para forrar los libros que había olvidado adquirir antes de la subida del IVA.

Otra de las dependientas de Dideco reconocía que ayer cerraron "a las nueve menos cinco de la noche" debido a las "largas colas" que se produjeron a última hora de la tarde.

Emil, otro comprador, miraba con lupa el precio de una mochila para su hijo de tres años. "Unas cosas las he comprado antes para ahorrar un poco", decía resignado.

Por su parte, Juan aseguraba con crispación mientras se probaba unos zapatos ofertados en un pequeño establecimiento, de que "se están haciendo muchos recortes y no podemos..." y añadía que "recorre la calle Alcalá para mirar el mejor precio".

José salía de una óptica y contaba que le parece "desastroso" que suban el IVA y no el de las grandes fortunas. "En vez de subir el IVA de lujo, suben el de los más necesitados. Estamos ayudando a la banca con nuestros impuestos", señalaba enfadado tras reconocer que había adelantado la compra de unas gafas graduadas, cuyo gravamen pasa del 8 % al 10 %.

No obstante, algunos establecimientos mantenían todavía hoy los precios del mes de agosto a la espera de realizar el cambio definitivo este lunes.
La mayoría de los pequeños comercios y cadenas de peluquerías u ópticas han reconocido que han tenido que repercutir el IVA en sus productos, aunque en casi todos había algún tipo de oferta al consumidor.

Es el caso de una conocida cadena de peluquería, que de lunes a miércoles, "devuelve el IVA" y el resto de la semana lo traslada al cliente, o de otra franquicia en papelería que ha decidido repercutir el IVA general que pasa del 18 % al 21 % pero no el del tipo superreducido que sube del 4 % al 21 %.

En la calle Alcalá de Madrid, una de las zonas donde tiene más presencia el pequeño y mediano comercio, un pensionista admitía de mala gana que quizá deba cambiar los productos que consume para evitar mucho gasto.

"Primero comer y vestir y los artículos de primera necesidad y luego todo lo demás", recordaba otra mujer, a su vez que otro ciudadano criticaba que "se hayan cargado la cultura" con la subida del 8 % al 21 % en las entradas al teatro, cines, espectáculos o conciertos. Para un matrimonio de inmigrantes lo peor es el transporte, y un joven relataba que ha tenido que renovar el abono de transportes de sus cinco familiares y hoy ha pagado 137 euros frente a los 115 euros que gastaba antes.
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