14 de diciembre de 2019, 15:41:19
Opinion


Internet: los vídeos los carga el diablo

Javier Cámara


No seré yo el que juzgue a una persona por lo que haga en la intimidad de su alcoba, pero sí el que recuerde lo obvio: un vídeo con contenido erótico o pornográfico es el caramelo en la puerta de un colegio. O mejor dicho, hablando de Internet, es la tentación a las puertas de todos los colegios del mundo.

La propagación por la Red de un contenido tan “atractivo” como el que aquí nos trae es casi imposible de controlar. Por razones que no sabría explicar de forma técnica, pero que cualquier persona entiende, el éxito de lo sensual, obsceno, inmoral, carnal, impúdico o escabroso es axiomático en Internet. Tratándose de un vídeo, en cuestión de minutos se puede visualizar en cualquier parte del mundo.

Siempre se habla de la ejemplaridad debida de los cargos públicos. Ser político no es una profesión cualquiera. Hay que guardar las formas, cumplir unas normas mínimas de estética y decoro, puesto que al final es el contribuyente el que paga su sueldo. Aun así, aplaudo que la concejal socialista en Los Yébenes finalmente no dimita. Ella no ha hecho nada ilegal. No se puede decir lo mismo del que “subió” el vídeo y le dio propaganda. Los daños causados son difícilmente cuantificables. Contra él todo el peso de la ley. El problema es que la ley puede estar en pañales, como lo está todavía todo lo concerniente a Internet.

Sin embargo, al respecto de la protagonista de una noticia que ha corrido por la Red tanto como su vídeo, todo lo que tiene de inocente en lo legal lo tiene de incauta y poco cuidadosa en lo práctico. Tan ilícito es subir a Internet un contenido privado sin permiso expreso como estúpido ponerlo al alcance de cualquier desalmado.

Hace años, en la mili, cuando tocaba hacer prácticas con armas de fuego, siempre había algún mando que, advirtiendo de los peligros, decía la famosa frase “Las armas las carga el diablo…” para inmediatamente añadir “… y las disparan los idiotas”. Tener, guardar o enviar, por privados que sean los canales, una grabación pornográfica en soporte digital es como jugar con esa pistola cargada. En cualquier momento se dispara.

En Internet todos somos libres y todos somos iguales, pero no se puede decir que todos seamos justos. Internet es interactivo, inmediato y universal. Es la mejor herramienta para la información, la cultura y la educación. Pero es también el instrumento de comunicación más potente que existe y el uso que cada uno haga de estas notables cualidades depende únicamente del sentido común de cada uno. Hay leyes insuficientes, locales y no internacionales y lo que aquí es ilegal puede ser perfectamente aceptable en un país vecino. Lo dicho, en pañales.

El problema es, en definitiva, de difícil solución. Existe todavía hoy una España dañina y peligrosa “del qué dirán”, de las miradas de reojo, de las habladurías y los molestos cotilleos, pero también en Internet hay detrás todo un mundo curioso y sin escrúpulos que es igual de pernicioso. La Red sirve para los más nobles fines o para despellejar al ingenuo e indefenso. La condición humana está en Internet y sólo espero que no le cambie mucho la vida a Olvido y su familia.
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