8 de diciembre de 2019, 8:12:50
América

Elecciones en Sao Paulo


Lula, el "Padrino" de la política brasileña


El expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ratifica su reputación de ser el hombre que maneja los hilos de la política brasileña, al lograr que su candidato por la alcaldía de Sao Paulo, Fernando Haddad, se colara en la segunda vuelta de una contienda electoral, en donde el rival a batir es el excandidato presidencial y líder opositor, José Serra.


El paso a segunda vuelta del candidato del Partido de los Trabajadores (PT) a la alcaldía de Sao Paulo, Fernando Haddad, deja al expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva como uno de los triunfadores de las elecciones de este domingo por el empeño personal que ha puesto en esa campaña.

Un año después de dejar la presidencia, Lula decidió probar su influencia política al escoger a dedo a Haddad, su último ministro de Educación, como candidato a la alcaldía de Sao Paulo, y al menos en esta primera vuelta la apuesta le ha salido dentro de lo esperado.

Contra todo pronóstico, Haddad, que ha crecido a la sombra de Lula, obtuvo el 28,89 por ciento de los sufragios, suficiente para escalar hasta el segundo lugar y meterse en la disputa decisiva de la alcaldía de la mayor ciudad brasileña.

La definición será el 28 de este mes con el opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que recibió el 30,76 %. De esta forma, Lula ha repetido parcialmente con Haddad el éxito que tuvo en 2010 cuando con su carisma y prestigio logró que los brasileños eligieran como presidenta a Dilma Rousseff, entonces desconocida para buena parte del electorado.

"Estamos disputando una elección muy delicada. Creo que es la elección más complicada en Sao Paulo de todas en las que he participado hace décadas", reconoció el sábado Lula, quien desde que recibió de los médicos la noticia de la curación del cáncer de laringe que le diagnosticaron hace un año, ha sido el orador principal en los mítines de su ahijado político.

Haddad, un académico de 49 años, con experiencia en el Gobierno y en la empresa privada, pero novato en la política, hizo toda su campaña a remolque de Lula, empuje que le ha alcanzado para seguir en la carrera.

Para catapultar a su delfín en Sao Paulo, ciudad tradicionalmente esquiva a sus propuestas, Lula se la jugó primero en el seno del PT, donde impuso el nombre de Haddad por encima de la exalcaldesa Marta Suplicy, preferida por un amplio sector del partido y con una base electoral fuerte en la plaza.

Suplicy se abstuvo de participar en la campaña de Haddad y sólo lo apoyó explícitamente el mes pasado después de que, coincidencia o no, fue nombrada ministra de Cultura por Rousseff.

En su afán por conseguir votos para Haddad, Lula no tuvo empacho en aliarse en junio pasado con el diputado Paulo Maluf, del Partido Progresista (PP), un político que arrastra numerosos casos de corrupción y hasta entonces adversario número uno del PT.

Un día después del apretón de manos que selló la alianza de Lula y Maluf, con el candidato a la alcaldía en el papel de simple testigo, la compañera de fórmula de Haddad, la exalcaldesa Luiza Erundina, del Partido Socialista Brasileño (PSB), renunció a su aspiración por estar en desacuerdo con ese arreglo, algo que al expresidente ni le inmutó.

En la mañana de hoy, cuando la posibilidad de que Haddad llegara a la segunda vuelta era algo remoto, sectores del PT achacaron el temido fracaso del candidato a los efectos del llamado "juicio del siglo", que tiene en el banquillo de los acusados a varios antiguos líderes del partido por un escándalo de corruptelas destapado en 2005, durante el primer mandato de Lula.

El ministro de Educación y sucesor de Haddad en el cargo, Aloizio Mercadante, llegó a decir que era "evidente" que la coincidencia en el tiempo del juicio en la máxima corte del país y de las elecciones municipales había perjudicado la candidatura.

"El espacio que el juicio tuvo (en la prensa) y (el hecho de) que está terminando cuando están terminando las elecciones, en nada contribuye para la elección de él (Haddad) o de cualquiera que sea del PT", manifestó Mercadante a periodistas en Sao Paulo.

El propio Lula minimizó el impacto del juicio en las elecciones diciendo, en otra de sus habituales metáforas futbolísticas, que el pueblo y él mismo estaban más preocupados con la posibilidad de que el Palmeiras descienda a segunda división.

Al final, el resultado de las urnas mostró que a pesar de que se han pasado casi dos años desde que entregó la presidencia a Rousseff y de que el cáncer le apartó varios meses de la vida pública, Lula sigue siendo el fiel de la balanza en la política brasileña.
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