28 de septiembre de 2021, 2:58:36
Opinión


EL REY, EN EL DESFILE

Luis María ANSON


Con un gran despliegue de austeridad y la emoción a flor de piel, el Rey ha presidido el desfile de las Fuerzas Armadas, el día de la Fiesta Nacional de España. Juan Carlos I, a pesar de los achaques que le condicionan, fue el capitán general de los Ejércitos que actuó sin un fallo. Admirable empeño el suyo en mantener como siempre su presencia en los actos de Estado.
Se salvó el Rey de los abucheos a la clase política y saludó a los militares y a los civiles con seriedad y simpatía. Bien por Juan Carlos I. Lástima de la espantada de varios presidentes de las Comunidades Autónomas. Justificados algunos por la campaña electoral, hubo otros, como el de la Generalidad catalana, que le hicieron un desplante al Monarca muy lamentable. Cuando se vive en un Estado de Derecho hay que atender a sus normas. El pobre Artur Mas está desbordado por los acontecimientos y asfixiado por la soga económica que él mismo se ha enrollado en torno al cuello.
El pueblo madrileño se sumó con exigencia y criterio al desfile. Fue discreto en los abucheos, generoso al aplaudir al Rey y a la Familia Real y entusiasta con las Fuerzas Armadas que desfilaron de forma espléndida. España sabe mantener sus tradiciones y los ciudadanos no quieren renunciar a ellas sino que se esfuerzan por conservarlas y robustecerlas. A la sobriedad, a la austeridad, a la discreción del Desfile que acaba de concluir hay que darle una nota sobresaliente.
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