19 de agosto de 2019, 22:23:27

LOS ANTIBIÓTICOS NO SIRVEN


La gripe: tratamiento, prevención y otras complicaciones



Javier Cámara. Madrid
La gripe, también llamada influenza, como todo el mundo sabe es una enfermedad infecciosa respiratoria aguda y contagiosa. Está causada por virus ARN de la familia Orthomyxoviridae, género Influenzavirus: los virus gripales A, B y C (tipos). La infección por los virus de la gripe puede provocar manifestaciones clínicas variables, que van desde algunas muy leves, hasta otras que pueden poner en peligro la vida del afectado.

La gripe se presenta en forma de brotes epidémicos periódicos. Se manifiesta generalmente con síntomas como fiebre de hasta 40º C (dura de 3 a 5 días), astenia (sensación generalizada de debilidad física y psíquica), anorexia, mialgias (dolor muscular), dolor de cabeza, somnolencia, malestar general, tos seca, ronquera, dolor de garganta y, dependiendo de los casos, con signos de trastornos gastrointestinales, como dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea o deposiciones blandas. La completa recuperación puede durar entre una y dos semanas.

La gripe se transmite de persona a persona a través de la tos, de los estornudos y de objetos directamente contaminados. Es un virus de fácil mutación, por lo que el virus circulante este invierno es, probablemente, diferente al del invierno anterior. Esto tiene como consecuencia que la inmunidad adquirida el año pasado posiblemente no sea efectiva.

Complicaciones de la gripe

Una de las complicaciones más habituales de la gripe es la neumonía, que puede ser una enfermedad grave, especialmente entre personas de edad avanzada y entre los inmuno-deprimidos.

También son frecuentes son la bronquitis y enfermedades pulmonares crónicas. Igualmente pueden aparecer complicaciones menos habituales de tipo cardíaco, como la pericarditis o miocarditis, de tipo nervioso, como la meningo-encefalitis, la mielitis transversa, o el síndrome de Guillain- Barré), y otras como otitis media, síndrome de muerte súbita en el recién nacido, miositis y convulsiones febriles.

Prevención

Una vacunas es un preparado de antígenos que una vez dentro del organismo provoca una respuesta de ataque, denominada anticuerpo (que elimina el antígeno). Esta respuesta genera lo que se llama memoria inmunológica produciendo, en la mayoría de los casos, inmunidad permanente frente a la enfermedad. Las compañías farmacéuticas desarrollan vacunas cada año, pero no siempre aciertan y, a veces, las pandemias se adelantan.

La mejor manera de evitar una gripe sería evitar todo contacto cercano con los enfermos. Si no es posible, lo mejor es lavarse meticulosa y regularmente las manos y evitar tocarse la cara. Se recomiendan geles de manos con alcohol como método efectivo para reducir los virus infecciosos de las manos.

Sin embargo, al igual que al lavarse las manos, los geles con alcohol no proporcionan ninguna protección residual contra otra infección. En general, estas medidas no son eficaces ya que evitar el contacto con personas enfermas o que están incubando la enfermedad es muy difícil y el virus tiene una contagiosidad muy elevada además de que no está recomendado el aislamiento de los pacientes que padecen gripe, por todo ello, la medida más eficaz para evitar la infección es la aplicación de la vacuna antigripal (que es protectora entre un 70-90% de los casos) y debe administrarse siguiendo las recomendaciones de los calendarios de vacunación de cada país y zona geográfica, sobre todo en pacientes de riesgo por presentar algunas enfermedades y en personas mayores.

Tratamiento

No hay ningún medicamento que cure la gripe, de modo que su tratamiento se reduce al alivio de los síntomas (antitérmicos, analgésicos, ...). Hay tratamientos disponibles que se centran en aliviar los síntomas, y también en ayudar al cuerpo a desarrollar sus defensas. Un ambiente cálido y húmedo alivian los síntomas en cierta manera. Se ha demostrado que el uso precoz de los medicamentos, dentro de las primeras 48 h de iniciados los síntomas, reduce el tiempo de evolución de la enfermedad.

Antivirales recomendados son: Amantadina: se ha demostrado su efectividad en profilaxis y tratamiento. Es un inhibidor de la proteína M2 y es activa sólo contra influenza A; y Oseltamivir: son inhibidores de neuraminidasa. Indicado como profilaxis y tratamiento. Son efectivos contra influenza A y B.

Los antibióticos son ineficaces contra la gripe y cualquier otra infección viral. Son útiles para tratar cualquier infección bacteriana secundaria, pero el tratamiento con antibióticos antes de que se desarrollen estas coinfecciones es contraproducente, ya que puede generar una resistencia al medicamento.
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