9 de diciembre de 2019, 9:53:20
Opinion


La constitucionalidad del matrimonio homosexual



Hay resoluciones del Tribunal Constitucional -por desgracia, bastantes- que suelen generar bastante controversia. La que avala la constitucionalidad de la unión entre personas del mismo sexo con la nomenclatura de “matrimonio homosexual” no será una de ellas. Habrá quien quiera hacer demagogia a propósito del recurso que el PP interpuso en su momento, aunque las razones fueron más nominalistas -“matrimonio” o “unión”- que de fondo. En realidad, nadie proponía una diferencia en derechos. Se cuestionaba una etimología y la oportunidad de llamar a lo distinto como diferente, si ninguna connotación derogatoria al respecto. De hecho, fue un ayuntamiento popular -cuando Alfonso Alonso era alcalde de Vitoria- el primero en habilitar un registro para parejas de hecho sin distinción de género.

Hoy son otras las inquietudes de la sociedad española. El hecho de los matrimonios entre personas del mismo sexo -por lo demás, una cifra muy escasa- es algo ya asumido socialmente. No debería serlo, en cambio, la demora en solventar un recurso interpuesto en 2005; siete años ha tardado el TC en resolver una cuestión de escasa complejidad jurídica. Marcado tras el bochornoso espectáculo de la sentencia sobre el Estatut de Cataluña, últimamente cada vez que el Constitucional se pronuncia deja entrever más sombras que luces. Es el precio de una excesiva politización, a la que muchos de sus miembros se prestaron -y aún se prestan-. Una cuestión de este tipo debería haberse sustanciado mucho antes, y sin tanto ruido.
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