20 de enero de 2020, 11:08:47
Críticas de Arte

Crítica de arte


El arte de Cartier: la joya como creación artística

Elena Viñas

Una selección de los 1.450 objetos reunidos desde 1983 por Cartier forman parte de la exposición que el Museo Thyssen dedica a esta casa de joyas hasta el 17 de febrero. Sumida en la penumbra, la muestra permite contemplar de cerca piezas de platino, oro, diamantes y piedras preciosas como amatistas, esmeraldas o rubíes.


La exposición que dedica el Museo Thyssen a Cartier permite al visitante recorrer 165 años de la historia de esta casa de joyas, que ha logrado reunir desde 1983 un total de 1.450 objetos de lujo creados a base de diamantes, platino, oro, perlas y piedras preciosas como esmeraldas o rubíes.

Dado el brillo y colorido que poseen las piezas reunidas en la muestra, ha sido concebida en un espacio en penumbra que engrandece todavía más la belleza de las joyas expuestas. Si bien, la lectura del folleto explicativo del recorrido se hace complicado dada la escasez de luz.

El visitante encontrará en los lujosos collares y las abigarradas tiaras una referencia directa en las instantáneas que acostumbran a ofrecer los miembros de las casas reales europeas. Sin embargo, la presencia de otros objetos cotidianos como pitilleras, relojes, tinteros, lupas o frascos para extractos de perfume demuestran que se les dio el mismo tratamiento lujoso que a una joya al uso. Son quizá estas piezas las que más llaman la atención por lo peculiar de su diseño a sabiendas de que los braceletes, pendientes, broches y collares de diamantes, platino, coral, esmalte, rubíes o jade también lo hacen por mérito propio.
Las piezas más antiguas expuestas en el Thyssen datan de los años sesenta del siglo XIX, si bien Cartier las ha estado reuniendo hasta finales de la década de los 90 del siglo XX. Ampliaciones de páginas de los cuadernos de bocetos, dibujos preparatorios y de producción procedentes de los Archivos Cartier, y proyectados sobre las paredes del recorrido, ilustran un proceso creativo que poco difiere del de otras disciplinas artísticas.

Motivos geométricos, florales y animales, como cocodrilos, serpientes o mariposas, han servido para los diseñadores de estas joyas como temas a los que recurrir para dar forma a la pieza final, que también se ha dejado influir por culturas de la antigüedad como Babilonia y Egipto. Es la sensación que se desprende de contemplar, por ejemplo, una serie de piezas creadas con oro, platino, lapislázuli y turquesa, cuyos colores recuerdan a las puertas de Babilonia. Más evidente resulta esta conexión en un conjunto de objetos de inspiración egipcia como un broche con forma de busto faraónico, creado con diamantes, rubíes, esmeraldas, ónix, esmalte y cerámica azul egipcia de la segunda mitad del primero milenio a.C, o una caja con forma de sarcófago.

Entre las piezas más destacadas figuran seis joyas propiedad de Gracia de Mónaco como su anillo de compromiso, de platino y diamantes de 10,48 quilates, un collar, un brazalete y tres broches de diamantes y rubíes. Resulta muy acertada la inclusión por parte del Thyssen de una proyección de instantáneas de la princesa de Mónaco luciendo las joyas expuestas.

Otra de las personalidades destacadas que tuvieron en su ajuar joyas de Cartier fue la duquesa de Windsor Walis Warfield, a quien pertenecieron dos de las piezas más lujosas de la colección: un broche con forma de flamenco y un collar de oro, platino, diamantes, amatistas y turquesas de grandes dimensiones. También figuraron entre las clientas de la casa de joyas Liz Taylor, destacada coleccionista de este tipo de adornos. De ella ha sido expuesto un collar de platino, oro, diamantes y rubíes.

Información sobre la exposición:

Lugar: Museo Thyssen.

Fechas: del 24 de octubre al 17 de febrero.

Horarios: de martes a domingo de 10:00 a 19:00 horas / sábados abierta hasta las 22:00 horas / lunes cerrado.

Entrada: 8 euros.
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