23 de julio de 2021, 17:06:19
Opinión


EL DESCALABRO DE MAS SE PRODUJO TRAS LAS DENUNCIAS DE CORRUPCIÓN

Luis María ANSON


Las encuestas solventes no otorgaban a Arturo Mas la mayoría excepcional de 80 escaños a la que aspiraba. Pero sí le situaban en la frontera de la mayoría absoluta. La denuncia de corrupción, apoyada en un informe policial, publicado por Pedro J. Ramírez en El Mundo, contribuyó al descalabro de Arturo Mas que ha sido ciertamente histórico.
Por razones de decencia política, el presidente de la Generalidad no debería permanecer sentado en su poltrona una semana más. Si él no dimite, su partido tendría que obligarle a hacerlo. Con Mas en su puesto, ERC mangoneará de una forma u otra la Generalidad, radicalizando una situación que exige moderación y mesura. Quien se ha dado cuenta de esto es Duran Lleida, aunque carezca de fuerza para desmontar a Mas. Necesita apoyos.
Con un nuevo presidente razonable, los pactos de Convergencia podrían extenderse a otras instancias. El obstáculo se llama Arturo Mas. Los catalanes precisan de un gobierno estable que afronte los problemas del paro, de la deuda y del déficit, que instale a Cataluña en el camino del progreso abandonando las sendas del despilfarro y la desmesura económica y por supuesto las quimeras institucionales.
Los dirigentes del Partido Popular, en lugar de perder el tiempo contemplándose el ombligo, deberían negociar con los políticos responsables de CiU para escabechar a Mas y encontrar fórmulas de alianzas y apoyos que garanticen el futuro estable de Cataluña.
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