24 de septiembre de 2021, 4:44:01
Entrevistas

Escritora


Mara Torres: "Tras una ruptura descubres los pequeños placeres a los que antes no hacías caso"


Con La vida imaginaria, la periodista Mara Torres se ha convertido recientemente en finalista del Premio Planeta. Los sabores y sinsabores de una relación amorosa le sirven para hilvanar una historia de superación de una mujer aquejada por la pérdida de un hombre. En la novela se pregunta cuestiones como qué haces con tu vida cuando tienes que rehacerte de un tiempo pasado que no siempre tiene por qué ser mejor.


Retrata en su novela a una mujer aquejada por la pérdida de un hombre, a quien le unía una profunda dependencia emocional. ¿Es posible encontrar algún tipo de consuelo ante un proceso de separación como ese?
Sí. Uno de los más importantes está en la vida que tenemos al margen de la pareja. Se abre ante ti un mundo al que has de mirar con ojos nuevos. Redescubres a los amigos, los pequeños placeres a los que antes no hacías ni caso y, sobre todo, es una oportunidad para descubrirte a ti misma desde la soledad.

¿Aferrarse a un amor perdido puede suponer la pérdida de dignidad, el decaimiento o la desesperanza?
En realidad, uno se aferra a los recuerdos, que hay que aprender a colocar en el lugar que les corresponde. Cada uno lleva el desamor a su manera porque no las hay. En caso de haberlas, no es fácil cumplirlas porque una cosa es la teoría y otra muy distinta la práctica. De Fortunata Fortuna me gusta que sabe reírse de sí misma y que nunca cae en la desesperanza.



Nata dice en una ocasión que le da igual traicionarse. ¿Acaso la razón pierde en estos casos importancia en favor de la improvisación, la imprudencia o la precipitación?
El corazón entiende razones que la razón no. El amor es una de las pocas cosas en la vida que no dependen solo de uno, sino de dos. Es algo difícil de describir, de controlar y también de encender y de apagar porque no tiene interruptores. En La vida imaginaria, Nata va aprendiendo a conocerse y a reconocerse a sí misma, pero el camino no le resulta fácil. Ella es tal y como habla: directa, sin cortapisas, soltando lo primero que le viene a la cabeza para decir después: “Vaya, no tenía que haberlo dicho.”

“Las cosas son más fáciles en la realidad que en el pensamiento”. ¿En qué medida la imaginación ayuda y perjudica?
La imaginación es un arma de doble filo. Por una parte, soñar es el primer paso para cambiar un mundo o una realidad con la que no estás conforme e, incluso, para escapar de ella pero, por otro lado, es una herramienta para el inconformismo constante que no siempre nos lleva a encontrar la felicidad. A la protagonista, en más de una ocasión le dicen que la vida es otra cosa, que la vida es la que es y no las películas que ella se monta en la cabeza, que son mucho más complejas que la propia realidad.

La soledad es uno de los temas que trata en su novela. Más bien, el temor a sentirse solo, a empezar de cero, a construir una nueva vida…
El miedo a la soledad es uno de los abismos que se abren a tus pies cuando alguien, con quien pensabas que tenías un proyecto, se va y tienes que empezar a reconstruir tu vida sin esa persona al lado. A mí me parece, en cambio, que la soledad tiene una gran ventaja porque te da muchas oportunidades para hacerlo a tu manera.

¿Somos más dados a reconstruir el pasado doloroso que el dichoso?
Me da la sensación de que durante el duelo tendemos a embarrarnos en la tristeza pero, cuando pasa el tiempo, sólo nos quedan los buenos momentos. Claro que eso, relacionado con la superación del dolor, no llega cuando uno quiere, sino cuando tiene que llegar.



¿La única esperanza es pensar que el tiempo todo lo cura?
Sí, siempre se dice eso y supongo que tiene parte de verdad. El tiempo hace que se cierren las heridas. Puede quedar la cicatriz, pero ya no sangra y, con suerte, esa misma cicatriz se pierde entre la piel y a veces tienes que buscar para encontrarla porque ya no te la ves.

¿Depende de uno superar los tópicos que envuelven al amor o debe ser un ejercicio colectivo o educativo?
El amor y el desamor es extraordinario para quien lo vive y profundamente ordinario en su forma y en su fondo. Es un gran enigma, pero está lleno de tópicos, por eso nos sentimos tan identificados cuando escuchamos una canción, leemos una historia o vemos una película, que pensamos que parece que las han escrito para nosotros. Nos hace únicos en su complejidad, a la vez que nos hace muy parecidos, por eso ayuda tanto hablarlo, sacarlo de dentro y compartirlo.

¿Importa superar lo perdido o aprender de lo perdido?
Aprender de lo perdido, supongo. Ojalá fuera como aprender a leer o a hacer cuentas que, una vez que lo sabes, desaparecen muchas dudas, pero me temo que no es tan fácil.


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