28 de enero de 2020, 10:03:19
Opinion


Egipto se rompe en dos mitades



Los gravísimos sucesos acaecidos en Egipto revelan que, lamentablemente, la primavera árabe está produciendo cada vez más derivas indeseables. En la tierra de los faraones, la caída del dictador Hosni Mubarak se contempló con esperanza, pues abría la posibilidad de que el país más poblado del mundo árabe lograra un régimen auténticamente moderno y democrático. Pero parece que el Presidente Mohamed Mursi no está a la altura de las circunstancias. Sin restarle legitimidad al haber sido elegido en las urnas, sus decisiones resultan más que preocupantes.

Unas decisiones que han provocado que Egipto esté casi al borde de un enfrentamiento civil, tras los violentos enfrentamientos entre los partidarios de Mursi y los opositores a su régimen, que se han producido a las puertas del palacio presidencial, y ya se han cobrado varias víctimas mortales y cientos y cientos de heridos. Y no únicamente El Cairo es presa de los disturbios. También en otras zonas, como el Delta del Nilo, Suez o Damietta, se suceden las batallas campales entre unos y otros. Desde la caída de Mubarak no es la primera vez que se han producido protestas callejeras, pero ahora son mucho más peligrosas al poner de manifiesto una profunda ruptura en la sociedad egipcia.

El polémico decreto de Mursi, por el que acumulaba un poder con tintes absolutistas, y la no menos polémica Constitución sin consenso –cuya aprobación quiere acelerar- han activado todas las alarmas de que el Presidente, apoyado fundamentalmente por los Hermanos Musulmanes, no gobierna para todos los egipcios -con independencia de quienes sean sus principales valedores-, lo que ha hecho que la oposición, denominada “laica”, se lanzara a la calle y, a su vez, esta acción fuera respondida por los defensores de Mursi. Especialmente inquietante resulta que la nueva Carta Magna insista en que los principios de la sharia –la ley islámica- regirán la jurisprudencia.

En estas circunstancias, la secretaria de Estado norteamericana, Hilary Clinton, ha expresado la gran preocupación de la Administración de Obama por lo que está ocurriendo en Egipto, y ha instado a su presidente a que negocie con la oposición y se llegue a una Constitución que salvaguarde los derechos de todos los ciudadanos. Sin duda, la comunidad internacional ha de tomar cartas en el asunto antes de que la ya muy grave situación en el país del Nilo degenere en incontrolable. Parece que Morsi ha dicho que no se cierra al diálogo, pero habrá que ver si no son meras palabras ante la gravedad de lo que está ocurriendo.
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