26 de enero de 2020, 16:48:45
Opinion


¿Hay chavismo sin Chávez?



Todo indica que el estado de salud de Hugo Chávez se ha complicado. El hermetismo con el que se está llevado todo este asunto ha debida enfrentarse con la dura realidad del cáncer de Chávez, quien ha tenido que desplazarse de urgencia a La Habana para ser operado nuevamente. Además, el hecho de haber designado como sucesor al vicepresidente Nicolás Maduro indica que el chavismo no las tiene todas consigo. La cuestión ahora es saber si ante un eventual empeoramiento del estado de salud del líder bolivariano, el régimen le sobreviviría.

Y es que una de sus principales características es el personalismo. El chavismo es Chávez. Sin él, nada sería lo mismo. Nicolás Maduro, un conductor del Metro de Caracas cuyo único argumento es su fidelidad al líder, carece de la trayectoria y el carisma de su jefe para seguir adelante con la farsa bolivariana. Mientras, desde Argentina, Bolivia, Ecuador y -sobre todo- Cuba se mira con auténtica preocupación lo que pueda suceder en Venezuela, conscientes de lo que les supone Chávez en dádivas petroleras. Son los riesgos del totalitarismo personalista y plebiscitario: Ceaucescu en Rumanía, Gadafi en Egipto o al Assad -de cuya amistad se vanagloria el propio Chávez- en Siria. Venezuela tendrá que afrontar más tarde o más temprano la transición a una democracia real; es decir, con una auténtica libertad de prensa y separación e independencia de poderes. Una democracia que deje atrás megalomanías y absurdos.
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