18 de enero de 2022, 13:34:18
Cultura

crítica de cine


[i]De óxido y hueso[/i]: impecable y descarnado melodrama


Acaba de estrenarse en nuestro país el último trabajo del cineasta francés Jacques Audiard, que alcanzó la fama internacional con la cinta “El profeta”, nominada en 2010 al Oscar para la Mejor Película en habla no inglesa.


Con este nuevo trabajo, el realizador parisino confirma su interés por profundos personajes de vidas complicadas que luchan por salir adelante en un mundo que se muestra tremendamente hostil con ellos. Ali, a quien da vida el actor belga Matthias Schoenaerts con gran realismo e intensidad, es un boxeador de escaso éxito que decide buscar refugio en casa de su hermana, en el norte de Francia. No llega solo, porque acaba de hacerse cargo de su hijo de cinco años, con quien, hasta el momento, no había tenido mucho trato. Lo primero que perfila al protagonista masculino de este drama romántico es, precisamente, lo difícil que le resulta cumplir con su recién estrenado rol de padre, que le obliga, además, a buscar un trabajo como empleado de seguridad en los mismos grandes almacenes en los que trabaja su hermana de cajera, así como de portero nocturno en una discoteca. Hace años que no ve a su hermana y, además, nunca ha tenido con ella una relación demasiado estrecha. En realidad, Ali nunca la ha llegado a tener con nadie. En un principio, ni siquiera será capaz de tenerla con Stephanie, a quien interpreta Marion Cotillard en el que es, sin duda, uno de los más intensos y complicados papeles de los que se ha hecho cargo a lo largo de su exitosa carrera dentro y fuera de Francia. A pesar de que tanto Ali como Stephanie parecen sentirse mutuamente atraídos desde el primer momento, ambos proceden de mundos tan opuestos que resulta complicado que vayan a volver a verse, y en lo que realmente parecen coincidir, durante ese fugaz encuentro, es en la forma despegada con la que aparentan vivir la vida en relación a los demás.

Aún así, sus caminos están condenados a cruzarse de nuevo. Stephanie, la mujer guapa y segura de sí misma, tendrá que afrontar las graves consecuencias de un accidente que sufre mientras está con las orcas del acuario en el que trabaja, y buscará la ayuda de ese desconocido que una noche la acompañó a casa. Ali, por su parte, demuestra que detrás de esa coraza con la que camina por la vida hay algo más. Algo tan pequeño, que sólo Stephanie parece ser capaz de verlo, aunque ella también tenga muchos momentos en los que duda de él y se siente aún más sola. La relación de estos dos extraños personajes, que se ven apartados de la sociedad por sus diferencias con el resto de la misma, no será, por lo tanto, fácil. Lo que encuentra entonces Ali, es la forma de volver a boxear, aunque en realidad se trate de peleas clandestinas de corte callejero, sin ningún tipo de protección o reglas. Y Stephanie le acompaña a todas, igual que él le ha acompañado a ella a hacer de nuevo cosas que parecían imposibles de realizar para la joven bióloga marina, después del terrible accidente que la deja en una silla de ruedas.

Tendrá, sin embargo, que ocurrir otro trágico suceso para que puedan abrir su coraza y dejar de lado la indiferencia en la que ambos se han instalado, en su afán de protegerse de un sufrimiento que la vida les demuestra que, por mucho que te protejas, puede volver a aparecer en cualquier momento y que es entonces cuando lo mejor es estar bien acompañado. Completan el reparto de este magnífico drama de lucha y de redención, capaz de mostrar los hechos de la forma más descarnada con una elegancia inusual y sin caer tampoco en el sentimentalismo, Celine Sallette, Bouli Lanners y Corinne Masiero.
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