8 de diciembre de 2019, 2:35:15
Opinion


El terrorismo islamista se expande como la pólvora

Joaquín Vila


La llamada y cacareada “primavera árabe” resulta lo que muchos sospechaban: que los islamistas tomarían el poder, luego aplicarían la “sharia”, esa ley que humilla y tortura a las mujeres, que impide la libertad de expresión, que arrasa con la democracia, que inculca el odio a Occidente y que, tarde o temprano, termina acumulando un arsenal de bombas preparadas para arrasar a los infieles. Esto es; a todo el mundo, a todos los países que no pasen por su aro y, en especial, a EEUU y a Israel. Y la democracia y la libertad desaparecen por ensalmo.

Es verdad que Estados Unidos apoyaba en algunos de estos países a dictadores, corruptos y sátrapas, que tampoco permitían la libertad y la democracia. Pero eran los aliados de Occidente, el muro para frenar y controlar la expansión del terrorismo islamista. No se puede decir que para la CIA los derechos humanos se encuentren entre sus preferencias. Más bien, le importa un bledo. Pero se ocupan y preocupan de la seguridad de Estados Unidos y, por ende, del mundo occidental. Y esos países, aunque tampoco gozaban de prosperidad, vivían en un clima de cierta tranquilidad.

Ya ocurrió en 1979, cuando el sha de Irán, apoyado hasta las cachas por EEUU, tuvo que exiliarse ante la revolución que se avecinaba. Los servicios secretos norteamericanos ni lo previeron ni pudieron impedirlo. Y llegó el “santón” de Jomeini con el Corán en una mano y la metralleta, en la otra. Y ahora tenemos al frente del país a un terrorista en potencia, Ahmadinejad, cuya única obsesión es destruir Israel y, por ello, prepara en sigilo y burlándose de todo el mundo, un arsenal nuclear. En sha, es verdad, era un dictador. Pero los iraníes vivían mejor, las mujeres no eran perseguidas por llevar la cara destapada y las empresas funcionaban con normalidad. Ahora, todo lo que se hace, se produce o se dice sólo tiene ese objetivo de destruir el Estado judío y a Occidente en general. Y las mujeres, en las cloacas de la dignidad: vejadas y hasta torturadas si se salen del carril. Y el carril es tan estrecho que apenas existe.

Y en estos momentos, con la alegre “primavera árabe, los países que eran aliados de Occidente, como Egipto, Túnez o Libia han caído en manos de los islamistas. También los tres dirigentes de estos países eran unos dictadores sin escrúpulos que se enriquecieron a costa de la miseria de sus ciudadanos y que no celebraban elecciones ni en las comunidades de vecinos. Hasta Gadafi, uno de los personajes más siniestros de la Historia, terminó plegándose a EEUU e impidió que los terroristas camparan a sus anchas.

Pero todo ha cambiado con esa primavera que tan contentos puso a los ilusos de la geopolítica. A EEUU ya sólo le queda el Rey de Marruecos como aliado en el Magreb, quien ya se ha visto obligado a reformar la Constitución y a hacer un amago de elecciones. Tampoco puede decirse que sea un adalid de la democracia y la libertad. Y es probable que tenga los días contados. Pero parece evidente que el día que caiga, Marruecos será tomado por los islamistas. Y tendremos a un palmo de narices a un país apuntando a España con todo su arsenal. Ahora se limita a tomarnos el pelo cada vez que puede. Para que le aplaudan sus súbditos.

Este mismo domingo, los egipcios, en un referéndum que se supone manipulado de principio a fin, han aprobado las reformas del nuevo Gobierno de los Hermanos Musulmanes, cuyos principios se basan únicamente en esa ley islamista y que le otorgan al presidente todos los poderes. Lo que se ha venido a llamar el blindaje.

Se equivocaron los mayas con sus predicciones de que el mundo se acabaría el 21 de diciembre. Pero la III Guerra Mundial hace tiempo que está en marcha. Sin trincheras, sin frentes delimitados, sutil, clandestina, silenciosa. Es el terrorismo islamista que, si no se remedia a tiempo, cualquier día comienza a soltar petardos atómicos en todos los países que consideran sus enemigos. Como ya hicieron el 11-S al derribar con toda la crueldad las torres gemelas. Y lo repetirán cada vez que puedan. Israel y EEUU están a la cabeza de la lista. Pero todo Occidente, también. Y España los tiene a la otra orilla. A un palmo de narices.

Pues eso: Feliz Navidad y próspero año nuevo. Y que sean muchos años.
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