8 de diciembre de 2019, 5:09:25
Sociedad

[i]PURA FELICIDAD[/i], DE ALBERT FIGUERAS


La felicidad en tiempos de crisis, posible y saludable


En el recién estrenado año parece que el dominio de las palabras “crisis”, “rescate” o “paro” perpetúa su reinado. ¿Y si hablamos de felicidad? El médico y escritor Albert Figueras publica Pura Felicidad, una mirada científica al positivismo como camino a una vida más saludable posible en el contexto actual. Por Laura Crespo


¿Está la felicidad entre sus propósitos para 2013? Buenas noticias: a pesar de las barreras indiscutibles del paro y la crisis, la felicidad es posible y, de hecho, saludable. En un momento en el que las notas negativas parecen haberse adueñado de los periódicos, las televisiones, las tertulias entre los compañeros de trabajo y las reuniones familiares, el médico, investigador y escritor Albert Figueras se arma de valor y argumentos de madre científica para ejercer la disonancia más reparadora: hablar de felicidad. En Pura Felicidad. Ser feliz es saludable (Plataforma Actual), el también profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona elabora un mapa de conexiones entre la felicidad y la salud sin perder de vista el contexto socio-económico actual.

Que los estados de depresión, tristeza y ansiedad tienen un efecto negativo sobre la salud física es una cuestión ya ampliamente extendida. Incluso la Organización Mundial de la Salud incluye ya en su definición más amplia de ‘salud’ un punto de vista psicológico, aludiendo al concepto de ‘bienestar’ como la percepción de los individuos de encontrarse a gusto consigo mismos y con su entorno. Pero, ¿y en el sentido contrario? ¿Funciona también este matrimonio salud-felicidad? ¿El hecho de que una persona se sienta feliz puede determinar un estado físico más saludable? “La respuesta es taxativa: si”, asegura el doctor Figueras en una entrevista con El Imparcial.

En una revisión de múltiples estudios publicados en prestigiosas revistas científicas, el doctor Figueras constató que las personas que puntuaban alto en los test de bienestar subjetivo, aquellas que se sentían bien, alegres y positivas, a la larga tenían menor riesgo de padecer ciertas enfermedades, como las de tipo cardiovascular.

Pura Felicidad explica desde un punto de vista científico las reacciones químicas que los episodios de felicidad producen en el cuerpo humano y cómo estas, a la larga, terminan favoreciendo el estado de salud. Tal y como explica el autor, “pasamos del ámbito de las emociones, poco tangible, al físico”.

El libro es un mar de referencias a múltiples estudios elaborados a lo largo y ancho del mundo, algunos con sistemas poco habituales, como el desarrollado por los investigadores Ernest Abel y Michael Kruger, de la Universidad Estatal de Wayne (Detroit, EE.UU),quienes analizaron las fotografías de 196 jugadores de la liga norteamericana de beisbol de 1952 y midieron la intensidad de la sonrisa. 57 años después, en 2009, al comprobar cuántos habían fallecido, observaron una relación directa entre una mayor sonrisa y la supervivencia.

Con un método más académico, a través de test de bienestar a 432 pacientes con fractura de fémur, otra de las investigaciones recogidas por Figueras y desarrollada en la Universidad de Boston demuestra cómo aquellos que obtuvieron puntuaciones superiores en las variables relativas al estado de ánimo empezaron a caminar antes. El estado de ánimo parece influir también en la recuperación de personas ya enfermas.

A través de otros ejemplos y estudios médicos, Figueras explica cómo las relaciones sociales y el entorno son también determinantes en este binomio felicidad-salud. El autor, experto en farmacología, critica el uso excesivo de antidepresivos que muchas veces se toman incluso de forma “preventiva” para poder seguir “el ritmo impuesto por la sociedad”, en lo que se convierta en una búsqueda de la felicidad artificial.

“Independientemente de la gente que necesita antidepresivos porque tiene una enfermedad, se tiende a ‘medicalizar’ la tristeza, cuando la tristeza forma parte de la vida, igual que la risa”, expone Figueras.

Con la que está cayendo…
Si la felicidad también es contagiosa, si el entorno es fundamental e influye en todas direcciones, ¿cómo ser feliz con la que está cayendo? “La verdad es que es un poco complicado porque la felicidad individual depende en parte de lo que sucede a nuestro alrededor”, reconoce el doctor Figueras.

El autor no niega la evidencia y también aporta datos sobre la relación entre la situación económica y la felicidad, como el que demostró en Estados Unidos que las subidas del precio de la gasolina tenían como consecuencia una disminución significativa del nivel medio de felicidad de la población.

Sin embargo, Figueras distingue dos niveles al respecto: el ahora y el futuro. “Las personas tienen un problema gordo entre manos y es puramente económico: que mañana no saben de dónde van a sacar el dinero para dar de comer a su familia; eso es un problema duro, real y cuya solución, sea cual sea, es puramente económica”, señala el doctor en un primer y fundamental estadio. “Ahora bien, hay un pensamiento paralelo que, además de buscar la solución económica, demanda una reflexión como sociedad de hacia dónde queremos ir: ¿Queremos continuar avanzando en la misma dirección y que, dentro de unos años, tengamos que buscar de nuevo soluciones-parche, o queremos replantearnos nuestro ritmo de vida y nuestro concepto de sostenibilidad”, lanza Figueras.

En este sentido, Pura Felicidad intenta restar el componente utópico a una idea que, según reconoce el autor, puede sonar un poco “rara”: que los políticos y gobernantes se preocupen por la felicidad de los ciudadanos.

A tenor de la célebre frase de Kenney en la que el ex presidente americano planteó que el Producto Interior Bruto “mide todo excepto aquello que hace que la vida valga la pena”, el Reino de Bután fue el primer país que ideó un indicador para medir el estado de ánimo de sus habitantes, la Felicidad Nacional Bruta (FNB), y lo expuso a nuevas políticas –medioambientales, por ejemplo- que fomentaran su crecimiento.

¿Qué cifra de FNB tendría España hoy? “En el momento actual, el indicador tendería a bajar porque la gente compararía cómo se sienten ahora con cómo lo hacían hace un par de años”, apunta Figueras para precisar que “sin embargo, creo que esa bajada no sería tan grande como podría parecer a priori”. El doctor indice en que el estado de ánimo de las personas también depende del entorno cultural y que en nuestro país, por ejemplo, el peso de la familia tiene un peso mucho más crucial que en otras culturas o países. “No se puede negar que hay problemas muy serios, pero estas Navidades la gente se habrá reunido con sus familias, se habrá intentado reír a pesar de la situación, adaptándose a las posibilidades económicas, el sentimiento de ‘vamos a celebrar a pesar de todo’ creo que no se ha ido y eso haría que el nivel de FNB no fuera tan bajo como podríamos esperar”, opina.

Más de uno habrá terminado el ya enterrado 2012 proponiéndose la meta de la felicidad para el nuevo año. ¿Demasiadas expectativas? “No, si se pone el énfasis en lo positivo”, asegura Figueras. “Se trata de ir construyendo un puzle, identificar esos momentos de felicidad que todos encontramos pero en los que a veces no reparamos porque consideramos normales y resaltarlos o, al menos, no destacar sistemáticamente los negativos”.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es