19 de junio de 2021, 21:25:35
Opinión


España mañana será musulmana

Antonio Hualde


Los Reyes Católicos tomaron Granada el 2 de enero de 1492, poniendo así fin a más de siete siglos de invasión musulmana. Gracias a ello, España pudo entrar de lleno en la vida cultural del Occidente europeo, entre otras muchas cosas. Pero no a todo el mundo le gusta. Es el caso del director general de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía -ya sólo el nombrecito del cargo tiene premio-, Luis Naranjo, comunista a la sazón, para quien la conmemoración de ese evento es algo “inapropiado”.

Alguien que sabía “un poquito” de historia, Claudio Sánchez Albornoz, definió a la perfección lo que había sido de nosotros de haber seguido subyugados al Islam: “no habría surgido la leyenda del Apóstol Caballero, no habrían tenido lugar las peregrinaciones a Compostela y la cultura de la Europa cristiana no habría pasado el Pirineo. No se habrían escrito ni iluminado las maravillas de los llamados Beatos. No se habrían construido nuestros templos prerrománicos en tierras cantábricas, ni los de estilo mozárabe al sur de los montes, ni después las iglesias y monasterios románicos y góticos. Nunca se habrían alzado las grandes y bellas catedrales de Santiago, Zamora, Salamanca, León, Burgos, Toledo, Barcelona, Sevilla… No se habrían escrito el Poema del Cid, ni los otros cantares de gesta. No se habrían redactado los fueros municipales que garantizaron las libertades de ciudades y villas de los reinos cristianos, ni habrían surgido las Cortes, embriones de Parlamentos. Y así un largo etcétera”.

A lo mejor muchos progres de salón disfrutarían hoy con la calidad democrática de paraísos como Marruecos, Irán o Siria. Las mujeres tendían que llevar hiyab -velo islámico-…o porqué no un burka, ya puestos. Podrían seguir atacando a la Iglesia, eso sí; ya se sabe que para los musulmanes el único credo verdadero es el suyo, y pobre del que ose hacer proselitismo de algún otro. Vamos, que a quien le gusten las experiencias de riesgo, que se vaya a Arabia Saudí con una Biblia bajo el brazo, ya verá cuánto le dura -tanto la Biblia como el brazo-. Claro que a lo mejor ese dechado de virtudes que son los políticos andaluces de la Junta preferiría lapidaciones de mujeres adúlteras en plena vía pública antes que esa caduca y franquista Semana Santa que apenas atrae a turistas.

Hoy está de moda lo del crisol de culturas en Al Andalus. Mandangas. Vivían yuxtapuestos, que no mezclados, y con una preeminencia del Islam sobre judíos y cristianos que bien puede tildarse de asfixiante. Se habla de las muchas aportaciones que hicieron, del arte nazarí con la Alhambra -tan sobrevalorada ella- como máxima expresión y de una herencia cultural traducida en resquemor por lo que venía de Pirineos arriba. Lo que hace el marketing. A decir verdad, aquí ya había un riquísimo sustrato cívico y cultural: los sistemas de comunicación romanos, las técnicas de agricultura -romanas igualmente- o el empleo del arco de herradura son sólo algunos ejemplos de lo que se encontraron los árabes cuando nos invadieron. Si hay quien no lo quiere ver, allá él -o ella-. Como dijo Bernard Shaw, “hace tiempo que aprendía a no luchar contra un cerdo. Acabas todo sucio, y además, al cerdo le gusta”.
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