13 de noviembre de 2019, 23:40:41
Opinion


La rentabilidad del detractor gratuito

Pedro J. Cáceres


Las redes son como las armas (blancas y de fuego) tremendamente útiles, o perversas; todo depende quien y como las utilice.
De hecho, servidor, como director de La Divisa en ondacero.es está presente en todos los modelos de redes sociales.

Un editorial del lunes 7 que sirvió de original para esta tribuna el pasado domingo (“grandes empresas taurinas: como sobrevivir a las redes”) no era ninguna defensa de nada ni nadie, menos un ataque, ni personal ni colectivo, abstracto puede. Sí era una descripción simple del estado de la cuestión ante la beligerancia de los más activos twuitteros –que no son muchos pero tenaces- respecto de las familias tradicionales del empresariado taurino.

Nunca pretendí que fuera una provocación…entre otras cosas porque no sé a quién hay que provocar cuando el anonimato es el santo y seña. Pero de entenderlo así, era incrédulo a que fuera tan rentable.

Datos que se pueden comprobar: los ataques e insultos a La Divisa por la tal “reflexión” en tiempo real de emisión supuso un número de adhesiones a la cuenta de twitter de @ladivisa insospechado.

Como siguieran metiendo el dedo en el ojo durante toda la semana, y la presente, esta salda, a la hora de reescribir este trabajo más de 200 nuevos seguidores.

Pero hay más, el pasado lunes el twitter de Herrera en la Onda, anunciaba, como es habitual, mi intervención en el programa de Herrera y un breve índice de temas, despertando las iras de 4 coleguitas amenazando con cambiar de emisora y bla,bla, bla….en menos de 60 minutos se habían hecho de La Divisa numerosos nuevos socios.

Nunca eché más cuentas, que un simple dicho castellano, a la frase “ladran, luego cabalgamos” y cuanto más ladran más largo y pronto se llega al objetivo.

Da igual que el ladrido sea de mastín como de chihuahua, incluso si pasa a morder, y a más a más cuanto más rabioso más sabroso, siempre y cuando estés vacunado por limpieza de conciencia que es el mayor blindaje, junto con tu currículo, ante cualquier tercero racional.

Ni yo, ni mis espacios, ni mis tribunas, vamos a entrar en lo que sí son, no provocaciones, más bien juego sucio, por muy rentable que sea. Tampoco me deprime, ni mucho menos amedrenta: me “pone”, hasta tener que frenarme.

Jamás pensé que la yihad gratuitamente detractora supusiera mi mejor aliado….

O sí.

Una anécdota ilustrativa:

Actuó Rafael Peralta en la México y estuvo malamente. En el hotel estaba, entre otros, Cantiflas.

Rafael andaba algo compungido, no mucho. Cantinflas le sirvió un tequila, y como Peralta se pusiera a llorar Cantinflas le animaba sin que pararan de caer las lágrimas: “amos Rafaelito que no pasa nada”….

Así dos o tres veces para, al final, rematar “fíjate, Rafaelito, que suerte tienes tú de tener enemigos, que además te salen gratis”; yo, en cambio, tengo que pagarles para que se metan conmigo”.

Descojonado de la risa, Rafael, le dijo “¡coño Mario que lloro porque me ha entrado la sal en los ojos!

Yo no voy a pagar detractores, por respetar su amateurismo, pero si siguen así es fácil que por navidad les caiga un jamón.

Para partirse el coxis, “Rafaelito”.
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