30 de noviembre de 2020, 2:57:20
Opinión


A Artur Mas no le llega la camisa al cuello

Joaquín Vila


Uno de los mayores fiascos políticos de los últimos tiempos lo ha protagonizado, y sigue en ello, el ínclito presidente de la Generalidad. Para tapar su nefasta y ruinosa gestión, sus supuestas corruptelas de evasión de capitales, basó toda su campaña electoral en hablar de soberanismo, de cacarear el tontorrón eslogan del derecho a decidir y de propagar a los cuatro vientos el odio del resto de España hacia Cataluña. Una chorrada que se tragó buena parte de la opinión pública catalana. De ello, se ocuparon las televisiones, radios y periódicos que comen de su mano. La realidad es que se desbocó el déficit, se disparó el paro y se despilfarró el dinero de los presupuestos en sus operaciones secesionistas: embajadas, propaganda, subvención de los medios de comunicación para que se tragaran sus trampas…

Pero ni por ésas. Soñaba con lograr la mayoría absoluta y el batacazo fue descomunal. Y ha tenido que recurrir al partido más siniestro, extremista y antisistema del arco parlamentario para poder gobernar. Y ahora depende de ERC, que le marca la pauta y le ha urgido a presentar en el Parlamento ese absurdo y bobo plan ilegal, inconstitucional e imposible de aplicar.

Pero existe el riesgo de que CiU y ERC comiencen a actuar como si, en efecto, ya fueran un Estado soberano. Y habrá que ver las medidas y las maniobras que emplean para ello. Ya han anunciado que no cumplirán la ley de educación de Wert que les obliga a dejar libertad a los padres para elegir el idioma en el que deben estudiar sus hijos. No las aplicarán ni locos. Allí sólo se habla catalán; hasta en el recreo. Veremos qué hace el Gobierno.
Pero el problema de Mas es que está atrapado por los iluminados de ERC. Y tiene que seguir sus directrices si no quiere quedarse sin apoyos en el Parlamento. Al presidente de la Generalidad ya no le llega la camisa al cuello. Hubiera preferido pastelear un tiempo, aplazar la resolución del Parlamento autonómico para no provocar al Gobierno y a Europa. Pero ERC no se lo permite. Y le aprieta las turcas a diario.

El futuro es una incógnita. La Abogacía del estado ya estudia fórmulas para deslegitimar la resolución del Parlamento catalán. Algo tan sencillo como recurrir al Tribunal Constitucional. Porque hasta los nacionalistas catalanes son conscientes de la inconstitucionalidad de la medida, Pero aducen que la Constitución se puede reformar. Claro que se puede, pero si se reforma con inteligencia saldrían perdiendo competencias. Pues ya, ahora, la soberanía de las autonomías supera a las de cualquier país federal, esa chorrada que se inventó Rubalcaba para intentar quedar bien con todos, Y lo que logró fue hacer el ridículo con todos. De ahí, el batacazo electoral de los socialistas y la división del PSC.
Rajoy parece dispuesto a poner toda la carne en el asador para evitar la afrenta. Pero lo tiene crudo. Nadie sabe cómo terminará este episodio. Pero el Gobierno tendrá que poner todo su empeño para evitar que Artur Mas y ERC se salgan con la suya. No va a ser fácil. Pero cuando se gobierna tiene que ser con todas las consecuencias. Y, llegado el caso, Rajoy podría deslegitimar a Artur Mas como presidente de la Generalidad por la flagrante ilegalidad cometida. Veremos si es capaz y valiente. Pero no puede aceptar esta tomadura de pelo. Tiene que actuar. Y cuanto antes, mejor. Porque Cataluña es y será España, pese a las balandronadas de los nacionalistas. Y Urkullu, al acecho. O se amputan las veleidades secesionistas o España se cuartea. Zapatero les animó y allanó el camino. Y Rajoy deberá pararles los pies.
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