18 de septiembre de 2019, 22:16:54
Economía

I Jornadas sobre el estado de la Unión


La crisis económica europea, a debate en la Fundación Ortega-Marañón



Ante un selecto y reducido auditorio, entre el que se encontraban la ex vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega, el ex Alto representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea Javier Solana o el escritor Andrés Ortega Klein, la Fundación Ortega-Marañón, cuyo nuevo director, Alfredo Pérez de Armiñán, también estaba entre el público, ha organizado este jueves la primera de las dos jornadas de debate sobre el estado de la UE.



En el primer panel de la tarde, moderado por Julio Segura, intervinieron dos expertos de la talla de Emilio Ontiveros y Raimundo Ortega bajo el título 'La política económica de respuesta a la crisis'.

El primero en tomar la palabra ha sido Ortega, cuya trayectoria profesional le ha llevado al Tesoro o al Banco de España, cuya ponencia abordó el contexto histórico de la actual crisis económica a lo largo de las dos últimas décadas, desde el Tratado de Maastricht hasta la actualidad.

En opinión de Ortega, "el principal problema que tuvo que afrontar la Unión Europea a lo largo de la década de los noventa, su verdadero talón de Aquiles, es la dualidad existente entre la política económica, que es única, y la presupuestaria, que es individual de cada estado miembro". En este sentido, el economista quiso recordar cómo Romano Prodi, ex presidente de la Comisión Europea, calificaba a Maastricht como un tratado "estúpido".

Además, Ortega quiso enfatizar en la necesidad de que se pongan en marcha medidas de estímulo al crecimiento lo antes posible para poder salir de la crisis y, como instrumentos, apuntó, entre otros, al programa de eurobonos, que cuenta con el rechazo de Alemania, desarrollar nuevos instrumentos de control del Banco Central Europeo y clarificar su naturaleza de prestamista. Sin embargo, se mostró muy poco optimista respecto a estos extremos, "que no se llevarán a cabo salvo milagro", apostilló.

Para concluir su intervención, Ortega señaló que la crisis económica no se logrará zanjar con más ajustes, puesto que, en su opinión, "no es un problema técnico, sino de diseño de la política económica europea".

Acto seguido tomó la palabra Raimundo Ortega, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, que quiso señalar la necesidad de flexibilizar las exigencias de las finanzas públicas, en especial en lo referente a los objetivos de déficit, como requisito indispensable para poder salir de la crisis actual.

Asimismo, apuntó que, "España está intervenida de hecho, por lo que puede que no nos viniera nada mal un rescate propiamente dicho", al tiempo que alertó sobre determinados "problemas de gestión de la crisis" que explican que Estados Unidos, país originario de la misma, crezca a un ritmo del 2 por ciento mientras que la UE sigue en recesión por segundo año consecutivo o que su índice de paro se sitúe por debajo del 7 por ciento y el de la Eurozona esté cinco puntos más arriba de media. A juicio de Ontiveros, "esto no viene sino a confirmar que la Reserva Federal ha hecho bien las cosas y el BCE no".

El catedrático también pidió más estímulos al crecimiento, más reformas, en especial de la Administración Pública o del ordenamiento de municipios, y una vigilancia más intensiva de las cuentas nacionales, "algo que puede resultar incómodo pero que es necesario".



En el segundo panel de la tarde, cuya moderación corrió a cargo de Javier Solana, se abordó 'La incidencia de la política económica sobre la estructura constitucional (y política) de la Unión Europea'. En este caso, las ponencias tuvieron como protagonistas a Agustín J. Menéndez, profesor doctor de la Universidad de León, y Miguel Poiares, catedrático portugués de la Universidad de Florencia.

En primer lugar tomó la palabra Menéndez, quien analizó el contexto de la crisis desde el punto de vista del derecho Comunitario. En este sentido, identificó cinco debilidades estructurales del actual modelo económico europeo: "una meramente económica, fruto de la fijación permanente del crecimiento en torno a un 3 o 4 por ciento anual; una financiera, como es la modificación de la función social de las instituciones financieras, una fiscal, una macroeconómica y una política, consecuencia de los desajustes entre la democracia representativa y la toma de decisiones".

Además, Menéndez hizo una crítica a la gestión de la crisis, "que no fue en absoluto coherente", y auguro un futuro nada alentador para la UE de no modificar su línea de actuación.

En último lugar habló Poiares, que apuntó que "la crisis actual es más de los países miembros y de su propio funcionamiento que de la Unión Europea en sí misma".

Además, el profesor portugués señaló que la situación económica "no es un reto para la democracia, sino una consecuencia de la crisis por la que atraviesa el propio sistema democrático", a tiempo que afirmó que el actual sistema es destructivo "y no logrará recuperar la confianza de los mercados".
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