24 de septiembre de 2021, 5:35:58
Los Lunes de El Imparcial

RESEÑA


Rafael Reig: Lo que no está escrito


Rafael Reig: Lo que no está escrito. Tusquets. Barcelona, 2012. 296 páginas. 18 €


Ya con notoriedad desde Sangre a borbotones (2002) el camino trazado por el buen escritor que es Rafael Reig ha ido en ascenso con hitos como el magnífico Manual de literatura para caníbales (2006) o la completa novela Todo está perdonado (2011). Su último libro prosigue el camino ascendente del autor.

Lo que no está escrito encierra historias de distinto calado situadas en diversos planos de realidad ficcional pero con implícitos lazos de unión que alcanzan sutil fusión y desconcertante ambigüedad al final del texto. Por un lado, se narra el fin de semana compartido en la sierra entre un adolescente y su padre divorciado, Carlos. Del otro, queda la lectura emprendida por Carmen de la rudimentaria novela negra abocetada por su exmarido. Entre ambos planos flotan las cavilaciones de ambos padres sobre los errores del pasado a tenor de los acontecimientos del presente. Por semejante entramado circulan un violento secuestro, historias de mujeres maltratadas, de padres maniatados por leyes de alejamiento serviles, de ascensos profesionales a base de prestaciones sexuales... Pero también hay espacio para reflexiones sobre el matrimonio como espejo de las propias miserias de uno o el complicado tránsito de pareja a familia, que acarrea felicidades pero no pocos problemas, o esa lacra moderna del desaforado proteccionismo paterno que eterniza el problema de la adolescencia. Nada desconocido, en suma.

Sin embargo, la eficaz desautomatización del lenguaje elaborada por Reig invierte una y otra vez la realidad para proponérnosla con mirada nueva, más intensa e inquisitiva. Valga como ejemplo esa imagen de caminar sobre la superficie helada de un río a punto de resquebrajarse para crear una situación máxima de inquietud que nos identifica con el personaje y sostenida durante varias páginas. Por citar solo algunos, otros hallazgos son la mirada cenital de plano amplio por parte del narrador en ciertos momentos cargados de significado o la sencilla descripción de una biblioteca arrumbada, preludio de otras muertes.

El narrador de esta novela ofrece una sintética y buena exégesis de parte considerable de la obra de Reig cuando afirma sobre Carmen: “interrumpió la lectura un poco incómoda, con la sensación de que en lo que estaba leyendo había un cepo enterrado bajo la hojarasca de palabras, disimulado entre culos, tetas y pistolas, y listo para saltar si lo pisaba sin darse cuenta”. Aparte queda la reflexión constante sobre esa querencia del lector que se proyecta, en demasía a veces, en su lectura hasta leer “lo que no está escrito”.

La concatenación de capítulos y el paso del manuscrito de novela negra a la trama principal a través de escenas paralelas que utilizan como eslabón una propuesta de crucigrama al final de cada capítulo resuelta en la apertura del siguiente tiene como fundamento la querencia de uno de los personajes a resolver crucigramas y excelente broche en la escena final donde se entremezclan con tino los distintos niveles de ficción.

Lo que no está escrito es capaz de aminorar notas tan características de Reig como su humor en beneficio del texto. Este libro de escritura contenida y bien sujeto por los estribos funciona con la exactitud de un reloj. El feroz escritor y delicioso cuentista que es Rafael Reig nos ofrece una de las mejores novelas españolas del extinto 2012. De otro modo, cuando la literatura es.

Por Francisco Estévez
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