29 de enero de 2020, 4:09:13
Entrevistas

DIRECTOR DE CINE


Enrique Gato: “Veo en la Academia vocación de no condenar a la animación a ser el hermanito pequeño del cine”

Laura Crespo

Nacido como el “conejillo de indias” de un diseñador gráfico con vocación de contador de historias, Tadeo Jones no podía ni imaginarse que iba a terminar así, como protagonista de la segunda película más taquillera del año en España que apunta a maneras de saga. Con más de 18 millones de euros de recaudación, Las aventuras de Tadeo Jones ha enamorado al público y está aprobando con honores la asignatura de la crítica. Avalada queda por cinco nominaciones a los Goya, entre ellas una histórica, la de mejor director novel, que se concede por vez primera a un cineasta de animación. Su director, Enrique Gato, lo ve como un espaldarazo de la Academia hacia el cine de animación para no “condenarlo a ser el hermanito pequeño del cine”.


Es curioso que Tadeo Jones no nació como un personaje con vocación de ser público, sino como un experimento personal para sus pruebas de diseño gráfico. ¿Cuándo se da cuenta del filón cinematográfico que tenía entre manos?
No es tanto un filón para el cine en concreto sino para contar historias, de cualquier tipo, con él. Yo estaba buscando un personaje de acción para ensayar animación y al acabar las primeras pruebas del personaje me di cuenta de que aquello podía dar mucho de sí. Al diseñarlo busqué hacer una especie de parodia de Indiana Jones, aunque siempre me dicen que estaba buscando mi propio Súper López, que en el fondo es el personaje que me ha gustado toda la vida, y puede que de forma inconsciente sea así. En ese momento empecé a buscar una historia que contar a través de él, algo más largo que esas simples pruebas gráficas de diez o quince segundos.

Tres cortometrajes, incluido un spin-off con las mascotas de los protagonistas, un cómic, el largo… Este proyecto ha sido casi como una carrera de fondo hasta conseguir un éxito masivo. ¿Hay que tener paciencia en estas cosas?
Infinita, especialmente con la animación. Ahora, cuando echamos la vista atrás, nos damos cuenta de que hemos seguido el camino más lógico que se puede recorrer, pero en el momento no teníamos ni idea de si íbamos bien o mal y ni siquiera teníamos una aspiración real de hacer películas. El primer cortometraje lo hicimos sin ninguna pretensión, por puro gusto y porque nos apetecía, pero cuando vimos cómo funcionó, con 65 premios por todo el mundo y el Goya de su año, pensamos que era un tontería dejarlo ahí. Así que armamos el cómic, preparamos un segundo corto con una calidad ya más cercana a lo que sería la película y probamos una serie de cosas para que si conseguíamos alguna vez arrancar un largo no lo hiciéramos en pañales.

A pesar de estos precedentes, ¿se esperaba el éxito de la película?
No, nos parecía imposible, especialmente en 2012, que es casi el peor momento para estrenar. Cuando rodamos la película, cuatro años antes, la situación no era esta, sino que se ha ido jorobando según hemos ido avanzando en el proyecto. Y salimos justo cuando la crisis está peor y con el handicap de la subida del IVA, que entró en vigor justo el fin de semana que estrenamos. Eran demasiadas cosas en contra para pensar que podía pasar algo así.

Las aventuras de Tadeo Jones ha superado los 18 millones de euros de recaudación en taquilla, todo un bombazo equiparable a las películas americanas. ¿Cuáles son los ingredientes del éxito?
Son muchas cosas. El personaje, desde luego, creo que ha sido un acierto. En primer lugar por las condiciones en las que hicimos el primer corto, con la única intención de pasárnoslo bien, sin la presión de querer ir a más y sin pensar en ningún momento que nos estábamos jugando el futuro. Eso nos permitió quitarnos una serie de losas, hacer lo que realmente nos apetecía, y quizás por esto terminó saliendo un personaje verdaderamente fresco. Por otra parte, discutimos mucho sobre si Tadeo debía ser un personaje comedido o más tipo Shrek, un poco más golfo y políticamente incorrecto. Por algún motivo siempre tuve claro que Tadeo tenía que ser un personaje blanco, que dejase una buena sensación en todo tipo de público y no indujera a análisis superiores en los que cazar puyas políticas, por ejemplo. Quería que fuera todo mucho más sencillo y creo que ha sido un acierto mantener ese concepto hasta el final, especialmente para estos tiempos en los que parece que estamos un poco necesitados de este tipo de perfiles o de ejemplos. Tadeo es una persona humilde y sencilla, con aspiraciones como todo el mundo y que necesita currárselo para llegar a ellas.

Si le sumas que es género de aventuras, que por defecto a todo el mundo le encanta, es una fórmula muy buena para hacer que esto funcione.

Detrás de la película ha habido un gran trabajo de promoción. Cuando se habla de las diferentes cifras en taquilla del cine estadounidense y el español siempre se alude a la ‘maquinaria’ de publicidad de Hollywood, inexistente en España, pero parece que sí somos capaces de hacer cosas parecidas…
Nosotros hemos tenido la suerte de ir de la mano de Mediaset, que tiene una maquinaria de promoción increíble: ocho canales bombardeando a todas horas y, además, con un diseño de campaña que a mí me parece perfecto. Han sido cuatro meses machacando con el personaje, tuvimos a Tadeo metido en la Eurocopa y en el motociclismo. Este tipo de campañas medidas al milímetro son necesarias. Sin ellas, da igual la película que tengas porque la gente no te tiene en la cabeza como opción a la hora de ir al cine.

Sí se pueden hacer estas cosas en España, pero estás condenado a ir de la mano de una televisión. Si tuviéramos que pagar estrictamente todo lo que vale la campaña de publicidad de Tadeo, hablamos de cifras que no hay quien las aborde.

En cuanto a los premios, con los antecedentes de dos premios Goya por dos cortometrajes, ¿ve a Tadeo con más posibilidades que al resto de nominadas en la categoría de mejor película de animación?
Ojalá nos volvamos esta vez con un Goya también, pero eso no se sabe. Siempre suelo ir a las entregas de premios sin ninguna pretensión. Nunca tengo muy claro el porqué te pueden votar. De hecho, no contaba para nada con llevarme el premio a la mejor dirección novel en los CEC (premios del Círculo de Escritores Cinematográficos), iba de espectador y resulta que me lo han dado. No sé qué puede pasar el domingo, pero de momento es suficiente premio que tengamos las cinco nominaciones.

Muy buenos resultados en los premios CEC y taquillazo indiscutible. En este caso no puede aludirse a uno de los grandes tópicos del cine español sobre el divorcio entre crítica y público…
Siempre hay ejemplos de películas que complacen a los dos lados. A nosotros nos ha zurrado una parte de la crítica, como a todo el mundo, pero es cierto que hemos tenido un gran porcentaje de críticas positivas.

Foto: Juan Pablo Tejedor

Es la primera vez en la historia de los Goya que se nomina a mejor director novel a un cineasta de animación. Supongo que le hace especial ilusión esta candidatura…
Sin duda. En la nominación a mejor película de animación sabes de alguna forma que vas a estar ahí sólo con tener una película acabada debido a las pocas producciones que hay al año. El de dirección novel es un gusto por varios motivos. Primero, porque es la primera vez que pasa; segundo, porque es un premio muy directo hacia tu persona; tercero, porque me he enterado de que había una barbaridad de directores que optaban a esta categoría; y cuarto, porque me parece que demuestra una importante apertura de miras de la gente de la Academia, una vocación de no condenar a la animación a ser el hermanito pequeño del cine.

¿Dibuja la categoría de mejor director novel el futuro del cine?
Creo que sí. Como en las candidaturas de este año, en el cine español cada vez se ve más diversidad de géneros, que es lo que faltaba. Antes casi sólo existía comedia y drama. En los últimos años nos hemos dado cuenta de que somos la leche haciendo terror, de que se pueden hacer thrillers, películas de acción, de aventura… Cuanta más variedad haya, mucho mejor será la conexión con el público y, de hecho, este año es un buen ejemplo de esa conexión dadas las cifras que ha hecho el cine español en taquilla, las mejores en 27 años.

Tadeo también ha reventado las ventas internacionales, superando la barrera de los 50 países. Se ha estrenado en Rusia, Corea del Sur, India o Tailandia, entre otros, y se ha convertido en la primera película española que se exhibe en China. ¿Demuestra que somos capaces de competir en animación?
Sí, es así de literal. Lo que nos falta es conseguir que el mundo de la producción termine de entender que esto es muy rentable. Con la animación tenemos el camino internacional mucho más abierto que con la imagen real española. Quizá Tadeo ha terminado de abrir el melón, pero mirando hacia atrás está claro que en España existe una tradición en animación de varios años en los que, a pesar del poco cine de animación que se hace, siempre hay alguna película que tiene esa presencia internacional destacable. Creo que en los próximos años va a terminar de cuajar todo esto que se ha ido construyendo y vamos a empezar a ver más proyectos grandes al año.

Alguien me dijo una vez que en España había muy buenos animadores pero que la mayoría estaba trabajando fuera. ¿Falta industria?
Desde luego, ese es el gran tema pendiente. Hay muy pocas producciones al año y muy poca continuidad en los proyectos. Esto es lo que hay que cambiar para garantizar que la gente se pueda quedar aquí. No dejamos de exportar talento fuera y es bastante duro porque se gasta mucho tiempo en formar profesionales, en hacer que funcionen, y cuando ya son productivos y saben trabajar hay que soltarlos y verlos irse a Estados Unidos porque aquí no hay trabajo.

¿Tendrá Tadeo más recorrido?
Llevamos tiempo trabajando en una segunda película, pero que no es una segunda parte como tal. Estábamos un poco a expensas de cómo funcionaba esta. Teníamos en mente que si la cosa iba bien podríamos hacer una saga y como ha ido más que bien, ya estamos escribiendo el siguiente guión. Pero en los meses que hemos tardado en empezar a escribirla, ya estábamos trabajando en otra película que no tiene nada que ver con Tadeo y que va a revivir una especie de carrera espacial como la de los años 60 en un entorno más fantástico y orientada a público familiar. Lo que ya podemos contar es que tenemos la colaboración directa de la NASA para hacer el proyecto y que es un lujo poder armar el proyecto con esta fuerza.

¿Da un poco de vértigo dar un paso más después del éxito cosechado?
Al contrario. Lo más complicado ya lo hemos pasado. Hacer una primera película de animación es una empresa descomunal difícil de explicar. A los cuatro años que normalmente lleva hacer una película de animación hay que sumar el proceso de crear la mecánica del estudio, formar a la gente y hacer que todo funcione. Saber que a partir de ahora, en los siguientes proyectos, nos vamos a poder dedicar casi exclusivamente a hacer la película es un gustazo.

¿Qué le parece que Tadeo Jones sea para los niños de hoy lo que para usted fue –y sigue siendo- Súper López?
Es increíble y no podría haberlo imaginado cuando empezamos. Aluciné cuando vi las cabalgatas de Reyes o, ahora, los disfraces de Carnaval, con la temática de Tadeo. Los críos juegan a ser Tadeo y es lo que más ilusión me ha hecho de todo.

¿Cuál es su porra para los Goya?
Por lo que me voy encontrando en los festivales que van pasando, está claro que va a ser el año de Blancanieves. Pero tengo que decir que me encantaría ver que a Lo Imposible se le premia más de lo que se le está premiando. Soy muy defensor de ese trabajo porque cuesta muchísimo levantar una película así, a la que además no se le puede acusar de ser meramente comercial. Me da pena que se quede tan fuera de los premios como se está quedando.
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