22 de septiembre de 2019, 16:06:44
Opinion


El PSOE vive de rentas



Felipe González, Joaquín Almunia y Javier Solana arropaban ayer a la actual cúpula del PSOE en un acto público celebrado en Madrid. La foto de familia resumía a la perfección aquel aforismo según el cual “cualquier tiempo pasado fue mejor”, al menos en lo que se refiere a ideas y a liderazgo. Rubalcaba está superado. Se ve en la necesidad de recurrir a recuerdos pasados para apuntalar un presente casi tan incierto como su futuro a medio plazo. Con una labor de oposición basada en las fotocopias publicadas por su diario de cabecera –sin perjuicio de la gravedad que pueda tener el tema- y una militancia carente de nuevos rostros con los que ilusionar de nuevo, la situación es de todo menos buena.

No se puede vivir eternamente de los errores del PP ni de una vieja guardia a la que desempolvar de vez en cuando para intentar dar algo de lustre. Está, además, el problema de Cataluña, con mayúsculas. Pere Navarro no le hace caso a Rubalcaba, y a Pere Navarro no le hacen caso en el PSC, a lo que hay que añadir las turbias revelaciones del espionaje erga omnes. Rubalcaba, pues, va a necesitar de algo más que de las rentas de fondo de armario si quiere reconstruir un partido larvado y, de paso, volver a ser alternativa de gobierno que lo que interesa y necesita la generalidad de la ciudadanía. Entre unas cosas y otras, el actual desencanto hacia la clase política puede derivar en una atomización de formaciones de toda ralea que dificultaría en gran manera la gobernabilidad del país. Y si el PSOE no encuentra pronto el norte, corre el riesgo de descoserse y descoser aún más al país.
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