24 de enero de 2020, 4:19:24
Opinion


Rubalcaba no controla al Gobierno



La sesión de control al Gobierno que tuvo lugar ayer en el Congreso fue una demostración pública de lo que es la actual vida política: exceso de descalificaciones, carencia de propuestas útiles y un “parlamentarismo” de bajísimo nivel. Hace pocas fechas, Rubalcaba aseguraba “no acostumbrar a pedir dimisiones” a propósito de la financiación irregular de Unió y de la promesa incumplida de Duran Lleida de irse si ésta se llegaba a probar. Ayer, en cambio, el mismo Rubalcaba decidió hacer una excepción y pedirle a Rajoy “que se fuera”, apostillado como principal motivo “ser el causante de esta crisis”.

Mariano Rajoy no pasa por su mejor momento. Las fotocopias “supuestamente” de Bárcenas publicadas por El País han dejado su imagen muy tocada, mostrándole como alguien superado y con escasa capacidad de reacción. A día de hoy, no parece factible que la honorabilidad personal de Rajoy vaya a sufrir menoscabo por todo este asunto. No obstante, si algo se llegase a demostrar, tendrían que dimitir muchos, aparte de Rajoy. Es también más que probable que ambos partidos se nutran de fuentes irregulares de financiación; y es evidente que, en este punto, como en muchos otros, la democracia española requiera profundas y valerosas reformas, si quiere perpetuarse. Pero de ahí a argumentar dicha dimisión en base a la crisis media un abismo.

Podrá reprocharse al actual Ejecutivo el haberse quedado cortos en determinadas reformas -la laboral, sin ir más lejos-, y de haber tenido una política de comunicación manifiestamente mejorable. Dicho lo cual, los ajustes en cuestión han tenido que implementarse por la herencia recibida de los ocho años anteriores de gobierno, en los que el señor Rubalcaba tuvo parte activa. Es, pues, Rajoy el que está intentado resolver el problema en que las dos legislaturas anteriores metieron a España. decir lo contrario es falsear la realidad.
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