23 de septiembre de 2021, 3:55:16
Economía

crónica económica


Ahora los especuladores son buenos



Más llamativa ha sido la caída de la prima de riesgo, esa acaparadora de titulares de infarto en los periódicos, que hoy nos ha querido dar un respiro. Ha cerrado en los 324 puntos básicos. Es decir, que el bono español a 10 años cotiza 3,24 puntos por encima del alemán. Nos acercamos a Italia, cuya prima está todavía (y digo todavía) por debajo de la nuestra, pero ya a sólo 17 puntos básicos. Recordemos que el martes de la semana pasada, la prima alcanzó los 415 puntos básicos.

No es todo. El jueves, el Tesoro Público se fijó el objetivo de captar una cantidad respetable, 5.000 millones de euros, en bonos a tres y cinco años, y en obligaciones a 10 años. Cuando hubo alcanzado los 5.030 millones, y con una demanda que superaba ampliamente la oferta, cerró la emisión de deuda. Por no perdernos en los datos, vamos a ir a lo más sobresaliente: 2.435,20 millones de euros en obligaciones a diez años, al 4,957 por ciento. El pasado 21 de febrero tuvo que ofrecer un interés del 5,222 por ciento. Es el interés más moderado por nuestra deuda con ese plazo desde el el 23 de noviembre de 2010.

Algún periódico español ha titulado España acelera su recuperación en los mercados de deuda. Y este es el caso. Pero ahora, a diferencia de lo que ocurre en horas más aciagas, no se le oye a nadie quejarse contra los especuladores y los malditos mercados.

Ya no se habla de “ataques” del mercado a España. Como si España fuese la deuda de su gobierno. O como si la decisión de no comprar títulos de nuestro Tesoro fuese una acción o, menos aún, un “ataque”. Es una decisión soberana que, a diferencia del dinero que maneja el Estado, recae sobre la propiedad de sus legítimos dueños. La especulación, cuando lleva a no comprar nuestra deuda, o a venderla, del mismo modo que cuando se producen las decisiones contrarias, forma parte del juego económico que intenta ajustar los precios a su realidad apreciable.

“Especular” viene del verbo latino speculari, que quiere decir “mirar desde una atalaya” o “mirar desde arriba”. A donde mira el especulador es al futuro. Intenta apreciar, en las tendencias actuales, en la lógica de las cosas, qué ocurrirá. Y se adelantan para aprovecharse de las oportunidades de beneficio. Igual que especulan al alza, lo pueden hacer a la baja. Y al igual que pueden obtener beneficios, también pueden registrar pérdidas.

Los especuladores hacen una labor social encomiable, como pocos. Por el mecanismo de los beneficios y las pérdidas, incentiva a los actores a adoptar las decisiones correctas, y hace que tiendan a adelantar cuál es la tendencia futura, a guiar al resto de los agentes por la dirección correcta, y a coordinar los planes. Cuando no son masivamente engañados por las manipulaciones de la moneda, los especuladores contribuyen a que se ajuste y se coordine la economía.

Y eso, siempre. En esta ocasión los efectos nos son favorables. Y hay buenas razones para que el mercado se haya dado la vuelta. La mejora en el mercado laboral estadounidense, en un momento en el que se vuelve a decir que está en recesión, y la sugerencia por parte de Mario Draghi de que el BCE podría rebajar de nuevo los tipos. Noticias interesantes.
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