27 de septiembre de 2021, 10:04:37
Economía

Crónica económica


Cuando quiere, Europa sabe reducir el gasto



El Peterson Institute for International Economics, PIIE, ha publicado un informe cuyas conclusiones quedan claras en el título, que traducido al español es Los países de la UE saben cómo reducir el gasto público.

Los países desarrollados, y en concreto los europeos, no están condenados a vivir una crisis fiscal permanente. Lo dice Anders Aslund (de quien ya hablamos aquí), en el informe elaborado para el PIIE. Y se basa para ello en los datos de los años 1993-2007, es decir, en los quince años previos a la crisis.

“De media”, nos dice Aslung, “el gasto público como porcentaje del PIB bajaron del 52,1 por ciento en 1995 a un mínimo del 44,8 por ciento en 2000, el año en el que se lanzó el euro”. A partir de ahí, “el nivel de gasto público permaneció en el 46 al 47 por ciento del PIB hasta 2008, cuando la crisis financiera global subió temporalmente tres puntos porcentuales dado que el PIB cayó, mientras que los gastos por desempleo crecieron”.

¿Cuáles son los países que más han recortado el peso del gasto público en comparación con el PIB? De nuevo, vamos al informe: “Los mayores recortes fueron llevados a cabo por Suecia (20,7 puntos porcentuales del PIB), Finlandia (17,5 puntos porcentuales del PIB) y Eslovaquia (17,1)”. Nosotros ya destacamos en su momento el ejemplo que han dado al resto de Europa los países escandinavos sobre cómo salir de la crisis gracias a la austeridad. Aquí se ve que esa austeridad se buscaba antes.

Con alguna excepción (Suecia redujo cinco puntos porcentuales entre 1994 y 1995), las reducciones han sido graduales. Es muy interesante la observación de que “los países de la Europa del Este han realizado recortes más radicales porque su acceso a la financiación es más tenue”.

Al repasar los datos, Aslung muestra cómo desde 1995 se impuso una política de austeridad, que fue abandonada a partir de 2000, con el liderazgo, entonces, de Alemania. Recoge, por ejemplo, estas palabras pronunciadas por un político que hoy, afortunadamente, nadie recuerda, Romano Prodi: “Sé muy bien que el Pacto de Estabilidad es estúpido porque todas las decisiones adoptadas bajo él son rígidas”. Como dice Aslung, “esta es probablemente la afirmación más dañina hecha jamás por un presidente de la Comisión Europea”. Y más estúpida, se podría añadir.

“Las causas de estos recortes en los gastos”, dice el autor, “se pueden resumir asignándoles alguna de estas tres categorías: crisis fiscal, presiones externas vía los criterios de Maastricht, e ideología de libe mercado”.

Del repaso que hace de los datos, el autor saca cuatro conclusiones:

1) “Todos los miembros de la UE han sobresalido al llevar a cabo grandes recortes de gasto público”.

2) “Los déficit altos han servido como una señal de alarma”. Y dado que el déficit público medio fue del 6,9 por ciento en 2009 y del 6,5 en 2010, “virtualmente toda la Unión Europea ha despertado ya, y es probable que el conservadurismo fiscal se mantenga en toda Europa durante una década”.

3) “Contrariamente a la percepción común, el Pacto por la Estabilidad y el Crecimiento ha tenido una gran importancia”. Eadem plus, cabe pensar, con los últimos acuerdos que tienden a una austeridad reforzada. Y

4) “Al mismo tiempo, es evidente que los criterios de Maastricht no eran ni suficientes ni adecuados”.
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