12 de diciembre de 2019, 0:30:58
Cultura

gastó entre 2007 y 2011 un total de 11,5 millones de euros


Exteriores pagó un 130 % más de lo previsto por la sala de Barceló en la ONU


El Ministerio de Asuntos Exteriores gastó entre 2007 y 2011 un total de 11,5 millones de euros, un 130 por ciento más de lo previsto inicialmente, en la remodelación de una sala de conferencias de la sede de la ONU en Ginebra, cuya cúpula fue decorada por el artista Miquel Barceló.


El Tribunal de Cuentas ha fiscalizado los gastos derivados de la decoración de la cúpula de la sede de la ONU en Ginebra, a cargo de Miquel Barceló, y ha comprobado que el ministerio había pagado en 2011 el 56 por ciento del coste del proyecto (que alcanzó los 20,3 millones de euros), a pesar de que tres años antes había previsto sufragar sólo el 30 por ciento. Así, Exteriores gastó entre 2007 y 2011 un total de 11,5 millones de euros, un 130 por ciento más de lo previsto.

Según el informe del Tribunal, la realización de la obra por parte de la Fundación ONUART, creada como una organización privada sin ánimo de lucro, supuso que Exteriores "no tuviera ningún control" sobre la misma.

Sin embargo, el acuerdo suscrito con la ONU establecía "su obligación de hacerse cargo del coste del proyecto, cualquiera que fuera, en la parte no cubierta por patronos y colaboradores privados, y sin dotación presupuestaria específica para ello". El contrato suscrito entre la Fundación y Barceló estableció unos honorarios netos de cinco millones de euros y la asunción de todos los impuestos aplicables al artista por esos honorarios, con lo que el importe total ascendió a 8,7 millones de euros.

Así, se le pagaron 5 millones de honorarios netos; 2,4 millones en concepto de "compensación de IRPF" por el efecto que esos honorarios tendrían en sus declaraciones de la renta; y 1,3 millones por las retenciones de IRPF practicadas por la Fundación e ingresadas en la Agencia Tributaria.

El Tribunal advierte de que como no ha recibido las liquidaciones de IRPF, no puede comprobar que los fondos pagados al artista se corresponden con los impuestos que abonó.

El acuerdo entre el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la ONU se cerró en febrero de 2007, con Miguel Ángel Moratinos al frente de Exteriores.

El coste estimado de las obras de remodelación de la sala en un principio fue de 3 millones de euros, pero no se recogió ninguna previsión sobre el coste de la obra artística, según señala el Tribunal de Cuentas.

En abril de ese año se creó la Fundación ONUART, que tuvo como fundadores a Exteriores, Caixa d'estalvis de Catalunya, Caixa d'estalvis i pensions de Barcelona, Repsol, Telefónica y otras empresas.

El encargo de la obra a Barceló fue formalizado en julio de 2007, y en el contrato, además de sus honorarios, se establecía el pago, no cuantificado, del material, de los honorarios de sus colaboradores y del alojamiento, además de una cantidad fija de un millón de euros que la Fundación pagaría a la galería del artista al inaugurarse la obra.

La Fundación suscribió también un contrato con una empresa suiza que se encargaría de los trabajos de renovación y amueblamiento de la sala, con un presupuesto de cerca de 7 millones.

En noviembre de 2008 se donó formalmente la sala a la ONU en un acto al que asistieron los Reyes, aunque las aportaciones de Exteriores, iniciadas en 2007, continuaron hasta 2011. El primer año Exteriores transfirió a la Fundación 2,9 millones de euros: 500.000 euros "irregularmente" con cargo al Fondo de Ayuda al Desarrollo y las demás aportaciones "tramitadas indebidamente como contribuciones voluntarias a organismos internacionales", subraya el Tribunal.

En los años siguientes las aportaciones se consideraron "subvenciones directas de carácter excepcional": 2 millones en 2008; otros 2 en 2009; 1,9 en 2010 y 2,6 en 2011. Pero el Tribunal ha detectado "deficiencias" en esas transferencias, ya que ONUART no presentó a Exteriores un presupuesto pormenorizado del proyecto y se subvencionaron indebidamente diversos gastos: 8.132 euros en concepto de "inauguración-alimentación", 10.400 para la edición de un videoclip y 71.733 destinados al programa de comunicación de la Fundación.

Exteriores indicó en 2008 que el coste total del proyecto ascendía a 16,6 millones de euros, pero en marzo de 2011 la Fundación elevó la cifra a 20,3 millones sin "explicación alguna sobre las desviaciones producidas", a pesar de que el presupuesto de obra civil había aumentado un 28 por ciento (hasta los 8,2 millones de euros) y el de la obra artística un 36 por ciento (12,1 millones). "No hubo una previsión suficientemente fundada acerca de la financiación del proyecto", denuncia el Tribunal.

De hecho, Exteriores había previsto en 2008 que su aportación a la obra sería de cerca de 5 millones y acabó pagando 11,5, en buena medida porque la Fundación no consiguió "las esperadas aportaciones de nuevos patronos y entidades colaboradoras". En el presupuesto de gastos de ONUART para 2011 se incluye además una nota que indica que queda pendiente para 2012 el abono de 1,1 millones, sin mencionar cómo se financiará ese gasto.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es