17 de noviembre de 2019, 13:54:17
Religión

Crónica religiosa


Dos hombres y un destino



El Papa Francisco y el Papa Emérito Benedicto XVI dos hombres y un destino: servir a la Iglesia. Bergoglio y Ratzinger se reunieron a solas el sábado en Castelgandolfo, tras haber rezado juntos, y durante tres cuartos de hora se supone que abordaron los temas más candentes de la Iglesia, Vatiliks incluido."Somos hermanos", declaró el Papa Francisco cuando Benedicto XVI le ofreció un puesto de privilegio en la capilla donde rezaron a la Virgen de Czestochowa antes de la reunión. Un encuentro definido por Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede ,como “unmomento de profunda y elevada comunión”. El Papa Francisco entregó a su predecesor un icono de Nuestra Señora de laHumildad“en honor a la humildad demostrada” por el Papa Emérito a la hora de presentar su dimisión.La conversación, de 45 minutos, se desarrolló , como se esperaba, “en la más estricta confidencialidad y privacidad”. Los dos pontífices iban vestidos con sotana blanca.

Hasta aquí la noticia. Pero ¿qué ha significado este encuentro?. Creemos que mucho más que la pura cortesía. Francisco y Benedicto han querido oficializar que no hay dos Papas, como ya algunos empiezan a insinuar, sino uno sólo, como el único anillo del pescador que lleva Francisco como sucesor de Pedro. A partir de ahora habrá, seguro, otros encuentros, esperemos que no tan fotografiados sino más discretos, pero el de hoy era necesario para que mil doscientos millones de católicos pudiéramos comprobar la unidad de la Iglesia, que vive momentos delicados, y que hay una sola voz.

El anillo de plata dorada que lleva Francisco es el símbolo del poder pontificio que tendrá que manejar con energía y maestría y el sábado, en Castelgandolfo, lo llevada solo él aunque a su lado había otro hombre con sotana blanca, Benedicto, que sigue dando muestras de grandes gestos de valor, como la gran humildad demostrada.

La conversación era necesaria. Uno tenía que enseñar al otro muchas cosas. Asuntos que han hecho que Benedicto, enfermedades aparte, dimitiera el pasado 11 de febrero. Ahora Francisco tendrá que tomar medidas y hacer valer su anillo de plata dorada. Medidas que algunos temen, aunque esos algunos ya empiecen a cambiar de bando. Al fin y al cabo son humanos.

Mientras, en esta Semana Santa nuevos gestos del Papa. El jueves próximo irá a una cárcel romana de menores a oficiar la Eucaristía. Allí, seguro lavará los pies a los jóvenes y a algún funcionario. Cada vez más Francisco nos recuerda al beato Juan XXIII. Uno era un niño cuando el Papa Roncalli visitó a los reclusos de la cárcel romana de Regina Coeli. Son imágenes que han quedado grabadas en la memoria, como las palabras que dirigió a los presos.

Ahora, hoy, dos hombres Francisco y Benedicto que siguen dando lecciones. Sobre todo a aquellos que no cumplen con su función principal: ser pastores.
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