27 de noviembre de 2020, 6:24:30
Opinión


El juez Bermúdez, la punta de lanza de Rubalcaba

Joaquín Vila


¿Qué pinta el juez Bermúdez involucrándose en el caso de los papeles de Bárcenas? ¿Por qué ha querido inmiscuirse en el caso cuando estaba en manos del juez Ruz? ¿Por protagonismo? ¿Por hacerle un favor a su amigo Rubalcaba y enchironar hasta el potito del PP?

Lo más probable es que por ambas cosas. Primero, el vedetismo de Bermúdez puede llegar a superar, y ya es difícil, al de Garzón. Parecen gemelos. El juez Bermúdez lució su reluciente calva durante el proceso del 11-M y, al final, más de uno pensó que la sentencia estaba escrita de puño y letra por Rubalcaba. Todas las teorías, todas las suposiciones, todas las supercherías del PSOE quedaron recogidas en el auto en cuestión.

Nadie discute tampoco que Bermúdez y Rubalcaba son como primos hermanos. Como lo fue Garzón del PSOE, hasta que Felipe González le dejó sin Ministerio y el juez nada más volver a la Audiencia Nacional se vengó sacando del cajón los papeles del GAL. Porque si llega a ser ministro, nadie hubiera sabido nada de los crímenes de Estado. Seguirían en el cajón.

Pero el caso Bárcenas se le estaba escapando de las manos al PSOE. Era la metralleta que el líder del PSOE disparaba cada vez que se sentía acorralado. Era su único argumento real de oposición a Rajoy. Pero, de pronto, vuelve al primer plano el escándalo de los ERE. Los socialistas andaluces andan más que pringados, con Chaves y Griñán a la cabeza, en uno de los más repugnantes casos de corrupción de la democracia: saquear los fondos destinados a los desempleados y jubilados para enriquecerse y juerguearse. Por eso, aparece Bermúdez. Para intentar enchironar hasta al bedel del PP y camuflar, así, el escándalo de ERE. Tiene un deje sociata y progre que le encanta. Con su moto, con sus cazadoras de cuero, con su altivez. Incluso puede soñar con ocupar algún día el Ministerio de Justicia. Si es que el PSOE es capaz de volver a gobernar. Pues eso: como Garzón.

Pero el juez Bermúdez se ha quedado con las ganas y Rubalcaba con un palmo de narices. Porque la Audiencia Nacional, para tranquilidad del PP e irritación del PSOE, no ha consentido la maniobra del magistrado y será el juez Ruz quien siga con el caso. Que tampoco es un mirlo blanco para el PP, pues, por lo que vemos cada día, está escudriñando todos los papeles, ordenadores y demás para llegar hasta el final. Y es probable que más de un alto cargo del PP caiga en sus garras. Pero, siempre será mejor y más justo que Bermúdez. Eso, seguro.

Hay que reconocer que la Justicia en España es como una corrala. Cada uno va por su lado. Los políticos controlan férreamente al Poder Judicial, pero unos están escorados a la izquierda y otros a la derecha. Depende de quién les haya colocado.

Y el caso del juez Bermúdez es de chirigota. Bueno, la verdad, es que España, la Justicia y, no digamos, el PSPOE son de chirigota. Y Rubalcaba tan contento. Arrollando. Deslumbrando. Pero, cuidado, que tiene más peligro que una manada de hienas hambrientas. Y Bermúdez es ahora el delantero centro de la manada. Que Rajoy se mese las barbas. Porque ni Rubalcaba ni Bermúdez van a cejar en su intento de dinamitar al PP. Lo llevan en los genes. Y no pueden soportar que Rajoy gobierne. Es el colmo. Los fachas en el poder.





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