22 de septiembre de 2019, 14:27:27
Opinion


Dimensión, fechas y concentración de eventos. Y canon, por supuesto, en Valencia

Pedro J. Cáceres


Concluidos los dos primeros ciclos de importancia en el circuito taurino las crisis (económica y taurina) han mostrado, sin disimulo, sin maquillar, su cara más pérfida.

Se está haciendo leña, de combustión en negro humo, del que dicen vende Simón Casas, sobre la iniciativa de nominar la feria en tres ciclos. Se equivocan los que señalan al francés como chivo expiatorio.

La supuesta división no era más que un plus de reclamo publicitario, que, eso sí, visto está no ha funcionado; no el reclamo, la imaginación para intentar vender, si no el producto en sí. Y no ha funcionado, entre otras cosas por el diseño obsoleto de programación marcado por el pliego de condiciones, cuya única responsabilidad de Simón es haberlo asumido presentándose al mismo.

Bien es cierto, que esto hace ya cuatro años. No ha funcionado, entre otras cosas, porque no ha habido diferencia, a la baja, en el coste de la entrada de los ciclos teloneros, ni prima al abonado de Fallas. Es una viejo argumento de este humilde cronista que, parece, es difícil sea comprendido por las propiedades de las plazas, sobremanera de las públicas.

Otra aportación –de servidor–, con nulo éxito, es algo patentado por Simón con expansión en Francia pero, no se sabe bien porqué en España no se ensaya: concentración de espectáculos en sesiones matinales y vespertinas alrededor de las fechas feriadas para que dicha compresión (de comprimir) haga más atractiva la oferta por el formato de paquete que supone ahorro de desplazamientos y costos de hospedaje a los de fuera y una mayor intensidad alrededor del espectáculo de los de dentro.

En cualquier caso, los ciclos taurinos fallero, no respondieron más que al cumplimiento del pliego. Sólo faltaba que encima se reprochara añadir una novillada más, ahora que está en puertas de testimonialidad, si no extinción, y se añadiera un triunfador, con eco mediático, de última hora. Lo que es de reconocimiento ejemplar, parece que, en el totum revolutum, es un pecado.

Me da igual que el ciclo de encastes se derivara al torismo, cuando sólo había dos ganaderías de ese rango y una de ellas triunfadora, con buen ambiente en Valencia; de hecho de una mala corrida saltó el premiado toro de la feria, el 3º de Adolfo Martín.
¿Alguien piensa que si en vez de Miura y Adolfo se hubieran anunciado, por ejemplo, La Palmosilla y Pereda, con carteles afines a tales hierros y días martes 12 y miércoles 13, hubiera ido más gente? La pregunta se contesta sola con los datos del día siguiente con la de Alcurrucén y un cartel de interés máximo respecto del segundo circuito. El día 15, ya cambió en 1.000 0 1.500 gentes más, con cartel similar al día anterior. Pero era 15 y viernes, el dato no es baladí. ¿Cambiaría la cuestión si esos días pre falleros se anuncian figuras? Tampoco. Incluso, por lógica la ruina hubiera sido mayor.

Quizá, y no es por llevar la contraria, la división nominal en ciclos fue una idea demasiado avanzada para un espectáculo estructuralmente obsoleto.

El problema es sencillo: dimensión, fechas y concentración de eventos. Y canon, por supuesto. También menos servidumbres de "letra pequeña" que hacen más grande la inversión.

Otro asunto a tener en cuenta es que Fallas tiene que ser rentable, sí o sí, y muy rentable, no solo por el bolsillo del empresario, si no porque Fallas tienen que rescatar económicamente al resto de la temporada para que la cuenta de resultados del ejercicio sea rentable o al menos no traumática.Si las Fallas, pese a la mascletá desde el día 1 de marzo, no son Fallas hasta el 15, día de la "plantá", uno no entiende bien porqué la feria taurina tiene que ser "la primera de la clase".

Valencia con 400 abonados menos y un 13% de merma de aforo en 2013 se encuentra neumónica, si bien a la espera de asistencia respiratoria cara a un nuevo pliego de condiciones que le proteja para sobrevivir en tiempos difíciles.

Me consta que la Diputación lo tiene claro, lo que necesita Valencia: en canon, programación, contraprestaciones y...empresario; o al menos, su perfil: nada subastero, nada paracaidista; solvente, que de seguridad pese a la crisis. Y todo, dentro del contexto "los experimentos con gaseosa". El perfil, por cercano, se les hace familiar, un buen referente. Y, dice el refrán, que más vale conocido... que
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