16 de diciembre de 2019, 7:11:07
Opinion


Buenos Aires anegada: ¿sólo es culpa del clima?

Enrique Aguilar


Fueron 155 milímetros de agua en apenas siete horas con un saldo de alrededor de 450.000 afectados, seis muertos, miles de evacuados y pérdidas materiales incalculables. Tras lo vivido en la Ciudad de Buenos Aires durante la noche del lunes y la madrugada del martes sobrevendría una catástrofe aún peor: la que causaron los casi 400 milímetros en dos horas que cayeron poco después en la ciudad de La Plata, con cuarenta muertos al momento de escribirse estas líneas.

Se afirma que estas tragedias sin precedentes obedecen al cambio climático producido como consecuencia del llamado efecto invernadero. Ahora bien, en el caso particular de la Ciudad de Buenos Aires, las causas explicativas no sólo deberían buscarse en naturaleza y los medios que ésta encuentra para vengarse sino también en otras razones que son, precisamente, las que provocan más indignación. Falta de limpieza y de debidos controles, imprevisión, obras hidráulicas postergadas o aun paralizadas desde hace años, edificaciones fuera de regla y, cuándo no, las disputas políticas y las facturas que se pasan unos a otros porque nadie parece dispuesto a pagar el costo de algunas decisiones.

Hay que “adaptar la ciudad a su realidad inundable”, expresó ayer el especialista Antonio Elio Brailovsky en una nota de elocuente título: “El resultado de la lenta construcción social de un desastre”. No obstante, cualquier avance en ese sentido tropezará siempre con la mezquindad de muchos políticos y funcionarios incapaces de pensar en grande y de cumplir responsablemente con la tarea que el pueblo les confió. Además de la tristeza que a todos nos embarga por esta luctuosa tragedia, nos sobrecoge también el dolor de pensar que el daño podría haber sido mucho menor si la ciudad hubiese estado mejor preparada y si un imaginario esfuerzo mancomunado de las autoridades locales y las de la Nación hubiera podido ofrecer a tantas familias damnificadas una mayor contención que la que se vio.
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