19 de septiembre de 2021, 19:25:49
Opinión


La imputación de la Infanta Cristina



Más allá de consideraciones mediáticas, la imputación de la Infanta Cristina es la consecuencia lógica del proceso que se sigue contra su marido, Iñaki Urdangarín, a propósito del caso Noos. La aparición del nombre de la Infanta en el entramado societario montado por Torres y Urdangarín hacía necesario más tarde o más temprano esclarecer su grado de participación y averiguar si, como dice su marido, era una mera “pantalla” o había algo más.

Según se puede leer en el auto del juez José Castro, no imputar a la Infanta Cristina con arreglo a lo que se sabe sobre el caso Noos habría supuesto “un cierre en falso en descrédito de la máxima de que la Justicia es igual para todos”. Tan cierto como que la Infanta tiene derecho a la misma presunción de inocencia que gozan el resto de ciudadanos. Sin embargo, la gravedad del hecho en sí es incuestionable. Por primera vez, un miembro de la Familia Real es imputado ante los tribunales, con todo lo que ello comporta.

Con independencia de cuál sea el desenlace de todo este asunto -el fiscal ha recurrido la imputación, conviene recordarlo-, parece claro que en el entorno del Rey no todo el mundo ha procedido con la ejemplaridad que se espera de la institución. Y eso ha de tener consecuencias, tanto en lo referente a asunción de responsabilidades como en la adopción de protocolos de actuación que impidan descréditos semejantes en el futuro.
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