16 de octubre de 2019, 19:55:15
Economía

Crónica económica


Una agencia fiscal casi independiente


Este viernes se ha empezado a tramitar la creación de una Autoridad Fiscal Independiente, que nacerá con el objetivo de vigilar que la elaboración de las cuentas públicas es compatible con los objetivos de estabilidad presupuestaria fijados por Bruselas.


Allá por septiembre, el Gobierno sacó pecho diciendo que aprobaría 43 nuevas leyes en seis meses. El medio año ha pasado y son muchas las normas que quedan por aprobar, y de las aprobadas por aplicar. Este viernes ha iniciado la tramitación de una.

La nueva medida prevé la creación de una autoridad fiscal. Dice de ella que deberá ser una autoridad fiscal independiente. Y lo será. Independiente de las autonomías. Independiente de Bruselas. Pero ¿independiente del gobierno?

Esta institución no es iniciativa del Gobierno, sino una imposición que fijó Bruselas el año pasado, como paso necesario para autorizar el eurorescate a la banca española y suavizar el calendario de déficit. No el que nos vaya a conceder ahora, si es el caso, sino el nuevo calendario que todavía está en vigor.

Los objetivos de la nueva autoridad fiscal son varios, pero el principal es vigilar que la elaboración de las cuentas públicas es compatible con los objetivos de estabilidad presupuestaria fijados por Bruselas. Luego iremos a la cuestión de la independencia. Lo importante, ahora, es que la función de esa institución es vigilar la elaboración de las cuentas, no escribir absurdos informes posteriores explicando por qué no se cumplieron. Para ello, la agencia fiscal independiente podrá analizar las previsiones del gobierno, y analizar, también, el impacto fiscal de cada una de las medidas.

Cristóbal Montoro ha asegurado que el estatuto de la Autoridad Fiscal Independiente será como el del INE, lo que garantiza su independencia. Es una trampa dialéctica interesante. Claro, todo el mundo piensa que el INE es independiente. Y lo es. El margen para la manipulación, con todo, es escaso.

Pero ahí donde las agencias del gobierno, en principio tan independientes del mismo como el INE, han tenido la oportunidad de manipular, lo han hecho. El Banco de España es un ejemplo. Lo era, quiero decir, con MAFO. Y la Comisión Nacional de la Energía con Zapatero. Y hay más ejemplos. El caso de la CNMV con Carlos Arenillas es, sencillamente, espectacular. El Gobierno no sólo no cree que las agencias no sean independientes, sino que sabe perfectamente que no lo son.

Álvaro Nadal, que se cree tan ministro de economía, o más, que Luis de Guindos (lo mismo le pasa a Montoro; el caso de Margallo es sólo un desiderátum), lo tiene clarísimo. De hecho, unificó varios organismos reguladores. No lo hizo pensando en la eficacia, sino en que de un plumazo se podría “cargar” a toda una ralea de políticos-percebe socialistas y nacionalistas, adheridos a los cargos en las respectivas agencias “independientes”. Lo suyo sería que, ya que Bruselas nos impone la agencia fiscal independiente, que nombre Bruselas a su director, y que éste elija su equipo.
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