19 de noviembre de 2019, 13:55:19
Opinion


COLABORACIÓN CON BANDA ARMADA

Luis María ANSON


El entorno de José Luis Rodríguez Zapatero temía que, perdidas las elecciones, el presidente fuera acusado de colaboración con banda armada. La negociación política, de tú a tú, entre el Gobierno y Eta, rozó en más de una ocasión esa forma de delito que es la colaboración con banda armada. Las concesiones zapatéticas fueron de tal calibre que hoy Eta está indirectamente en el Gobierno de Guipúzcoa y en muchas docenas de pueblos. La relación con la banda terrorista fue tan delirante que, incluso tras la salvajada de la terminal de Barajas, Zapatero siguió negociando, a pesar de que anunció lo contrario.

El fiscal Torres-Dulce se ha dejado de paripés y ha ordenado en el caso Faisán que se acuse a Pamies y Ballesteros de colaboración con banda armada. Ha hecho muy bien porque la Justicia debe estar al servicio de la verdad. El camino ha quedado ahora expedito para que se denuncie por el mismo delito de colaboración con banda armada a los que ordenaron a Pamies y Ballesteros el chivatazo del Faisán. Es necesario depurar responsabilidades. Lo exigen las víctimas del terrorismo, lo exige el sentido común y lo exige, sobre todo, el Estado de Derecho. Debido a las concesiones zapaterescas a los etarras, el espectáculo que hoy se vive en el País Vasco y en parte de Navarra es lamentable. Cada día se producen escenas albriciadas por la apoteosis del terrorismo y de los terroristas.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es