15 de diciembre de 2019, 12:42:16
Opinion


Un esfuerzo insuficiente y mal encaminado



La Comisión Europea ha facilitado los datos de gasto, ingresos, déficit y deuda públicos de los Estados miembros de la Unión para el año 2012. Los resultados son mixtos. Suponen una mejora sobre el déficit de cuatro años antes, una corrección de dos puntos y medio. Pero por otro lado ello sólo quiere decir que el ritmo al que aumentamos nuestra deuda es menor, pero que ésta sigue creciendo. Si el exceso de deuda fue una de las principales causas de la crisis económica, y cercena nuestra capacidad de recuperación, el traslado de la deuda del sector privado al público no va a solucionar nada.

Es más, se observa en los datos recogidos por Eurostat que esa reducción del déficit desde el año 2009, que fue el más profundo de la crisis, no se ha hecho a cuenta de una reducción significativa del gasto público. Aunque éste se ha corregido, sigue en niveles muy altos: La media de la UE ha pasado del 51,1 por ciento del PIB al 49,4. La mitad de la producción anual es gasto público. Puesto que la economía europea, sin alcanzar una plena recuperación, sí ha mejorado desde 2009, una parte importante del cierre del agujero fiscal se debe a los ingresos, por lo que el ajuste que no hace el Estado se lo traslada a los ciudadanos.

El caso de España es paradigmático. Ya es el país con un mayor déficit de Europa, con un 10,6 por ciento, por delante de Grecia (10,0 por ciento) y de todos los demás. Es cierto que ese dato, pésimo, se debe en parte a que el Estado ha asumido la recapitalización de la banca, de otro modo sería del 7,0 por ciento. Dejando a un lado la oportunidad del rescate a la banca, que sigue siendo cuestionable, la cuestión es si los esfuerzos del Gobierno han sido suficientes o han estado bien encaminados.

Sobre lo primero, los resultados hablan por sí mismos y la respuesta es un rotundo no. Lo segundo es más complicado, pero de nuevo la respuesta ha de ser negativa. Aunque el Gobierno ha tomado algunas medidas importantes, la más relevante la asunción de las riendas del despilfarro autonómico, no ha abordado la reforma de la estructura del Estado ni la de las pensiones. Y ha llevado a término la mayor subida de los impuestos al menos desde el siglo XX. La subida de impuestos aleja la recuperación, y lo estamos comprobando duramente. Lo más sorprendente de este asunto es que la gran mayoría de los votantes del Partido Popular piensan así, y que votaron a este gobierno bajo esos presupuestos.
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