18 de octubre de 2019, 10:59:56
Sociedad

modula la flora intestinal


El probiótico Lactobacillus LPR es eficaz en la lucha contra el sobrepeso


Diversos estudios clínicos realizados bajo la supervisión de dietistas y de los estándares clínicos más estrictos han demostrado la eficacia del probiótico Lactobacillus LPR en la lucha contra el sobrepeso y en la disminución de la masa grasa.


Según la definición del International Life Science Institute incluida en 2001 en el documento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ‘Guidelines for the Evaluation of Probiotics in Food’, los probióticos son microorganismos vivos que, al ser ingeridos en cantidades suficientes, ejercen un efecto positivo en la salud, más allá de los efectos nutricionales del alimento.

La ciencia lleva años demostrando que las bacterias intestinales pueden ser útiles en la promoción de la salud del ser humano, ya que contribuyen al equilibrio de la flora intestinal del huésped y potencian el sistema inmunitario.

“La función absolutamente indispensable que realiza nuestra microbiota es la de estimular nuestro sistema inmunitario y protegernos de gérmenes o bacterias patógenas con las que estamos en contacto directo a diario. Cada probiótico tiene una función diferente. Así que si ingerimos probióticos que nos ayuden a no absorber y eliminar las grasas que ingerimos entonces conseguiremos perder peso de forma más efectiva”, explica el fundador del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas, Gonzalo Guerra Flecha.

En este sentido, cada vez hay más pruebas e indicios que confirman el vínculo entre la composición de la flora intestinal, los probióticos y el peso de un individuo.

Modular la flora intestinal favorece la pérdida de grasa
Tras 10 años de investigación sobre el probiótico Lactobacillus LPR, investigadores estadounidenses dan con el primer probiótico reductor capaz de modular la flora intestinal. Este hallazgo podría ser la llave para la lucha contra la obesidad, ya que podría controlar la asimilación de determinados nutrientes que favorecen el aumento de masa grasa.

En el estudio participaron 75 voluntarios con IMC 26-30 Kg/m2 y edades comprendidas entre los 18 y los 50 años, sin restricciones calóricas y divididos en dos grupos.

Según los resultados, los pacientes tratados con un suplemento diario de 3.108 CFU en LPR de Lactobacillus durante 24 días tienden a perder más masa grasa que los que tomaron placebo.

En dicho estudio se ha evidenciado la capacidad del probiótico para:
• Favorecer la pérdida de peso corporal
• Disminuir la grasa con respecto al placebo
• Evitar la pérdida de masa muscular y el efecto yo-yó en la dieta

Además, la modulación de la flora intestinal mediante probióticos controla el balance energético, evitando la debilidad y la fatiga propia derivadas de los regímenes de adelgazamiento. En concreto, se ha constatado que tras 3 meses, los individuos que han tomado el probiótico combinado con la dieta pierden un promedio de un 69% más de peso frente a los individuos que solamente han seguido un régimen de adelgazamiento.

Esto demuestra que hay evidencias científicas significativas de que el Lactobacillus Rhamnosus LPR interfiere, en cierta medida, en la absorción de grasas cuando aumentamos discretamente el número de este lactobacillus en nuestra microbiota. Al ser capaz de modular la composición de la flora intestinal, el LPR puede controlar el modo en que el organismo extrae energía de los alimentos.

“Si a este hecho le sumamos una dieta adecuada, bien estudiada, está claro que la pérdida ponderal es evidente y la podemos relacionar claramente con este probiótico”, asegura Guerra.

El factor individual y la dieta
Cada organismo se comporta de una manera diferente a la hora de perder peso dependiendo del sexo, la edad, la dieta, factores ambientales y otros condicionantes (como la toma de determinados antibióticos y las infecciones). De hecho, según el grupo de investigadores de la Universidad de St. Louis, la causa principal de esta variabilidad individual en la pérdida de peso se encuentra precisamente en la composición de la flora intestinal.

En este contexto, los investigadores han puesto de manifiesto la diferencia que existe entre la composición de la microflora intestinal de los pacientes obesos y la de los delgados. “Las personas obesas tienen en su flora una mayor cantidad de firmicutes que bacteroides”, apunta Guerra.

“La flora intestinal de personas con sobrepeso y la de individuos delgados difiere a nivel cuantitativo y cualitativo. Por ello, nuestra flora intestinal determina cómo nuestro organismo asimila ciertos nutrientes. Y es que existen bacterias capaces de digerir nutrientes normalmente indigeribles y de extraer más calorías de los algunos alimentos” , explica la doctora en Farmacia, máster en Nutrición y responsable científica de Innéov Laura García Urosa.

Por ejemplo, algunas bacterias pueden degradar glúcidos indigeribles aportando hasta 200 kcal más al día, lo que representa en torno al 4-10% del aporte calórico recomendado. De manera, que reemplazando la flora intestinal de un sujeto obeso por otro con normopeso es posible disminuir la cantidad de masa grasa del organismo.

Otro estudio (3) asocia el consumo de Lactobacillus Gasseri con leche fermentada durante 12 semanas con una reducción de la grasa abdominal de un 4,6 % y una disminución del 3,3 % de la grasa subcutánea.

También se han realizado estudios en los que jóvenes con sobrepeso sometidos a dieta y ejercicio durante 10 semanas han visto como su flora se modificaba por si misma aumentando el número de bacteroides y lactofillus en su intestino.

Asimismo, en el hospital La Fe de Valencia se llevó a cabo un estudio con personas con sobrepeso, dirigido por la doctora Sanz, en el que los participantes siguieron una dieta hipocalórica y un programa de ejercicio físico, y consiguieron perder una media de 5 kg en 10 semanas. La composición de su microbiota se modificó disminuyendo el número de cocoides, clostridium y eubacterias rectalis y aumentando la presencia de bacteroides, prevotellas y lactofillus.

Por último, el tipo de alimentación que lleve una persona ejerce un impacto positivo sobre la composición de la flora, y desempeña un papel fundamental en la asimilación de los nutrientes procedentes de la dieta de adelgazamiento.

“Desde el punto de vista fisiológico, nuestra alimentación determina la composición de nuestra flora intestinal. No es igual en personas vegetarianas que en personas que comen de todo, en especial, si la dieta está compuesta en gran parte por proteínas. Nuestra microbiota se adapta tanto en especie como en número a nuestra dieta sin que disminuyan los efectos beneficiosos que nos proporcionan nuestros gérmenes y bacterias”, concluye Guerra.
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