14 de diciembre de 2019, 23:10:49
Opinion


Ponte guapa que viene Wolfgang

Alejandra Ruiz-Hermosilla


Que tenemos pymes competitivas y capaces de crear empleo a las que no llega el crédito necesario para que su capitalización les permita cumplir con su reto de salvar la economía y el empleo en España ya lo sabíamos. Pero acaba de recordárnoslo el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, que esta semana ha recibido a su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble, en Granada.

La novedad surgida tras el encuentro ha levantado ampollas entre los expertos y opinadores en general, pero puede suponer una vía alternativa para inyectar capital a las pymes españolas que no logran financiarse a través de las entidades tradicionales. Se trata de un programa acordado entre los dos países para promover la esponsorización o patrocinio por parte de inversores privados alemanes de pymes españolas. Estará listo a finales de este mes de mayo, por lo que es urgente e importante que las pymes se pongan guapas antes de la prospección de mercado que los inversores germanos harán en nuestro país.

Y no estaría de más que nuestras guapas pymes tomaran la inicativa y empezaran ellas el cortejo en Alemania. Los gobiernos han abierto la puerta y habría que aprovechar la oportunidad. Como habrá que hacerlo en los Estados Unidos antes, durante y después del encuentro que, organizado por la Cámara de Comercio España-Estados Unidos, reunirá este mismo mes de mayo en Nueva York a representantes empresariales e institucionales de los dos países.

Ahondar en estas experiencias internacionales no puede sino aportar réditos a las pymes españolas -nuestras grandes empresas ya lo saben- a la vista de los resultados que el comercio exterior ha cosechado en el año 2012. Un detalle: España ha desbancado a Francia como primer socio comercial de Marruecos y el reino magrebí es ya el segundo destino de nuestras ventas fuera de la Unión Europea después de EEUU y por delante de China.

Mirar fuera para crecer mientras la demanda interna se recupera. Es el consejo que los expertos dan a las pymes españolas mientras claman al Banco Central Europeo para que se preocupe algo más por la cotización del euro, cuya fortaleza (cambio sobrevalorado, aseguran) en nada beneficia a las exportaciones europeas, único camino cierto al crecimiento económico de los países europeos.
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