13 de noviembre de 2019, 15:59:51
Sociedad

CRÓNICA RELIGIOSA


Francisco y Benedicto, abrazo fraternal



Un abrazo fraternal se dieron el Francisco y su antecesor Benedicto XVI cuando este último ha regresado al Vaticano. Comenzar así una crónica religiosa hubiera parecido ciencia ficción sólo hace dos meses y medio, cuando Ratzinger decidió dejar el ministerio petrino. Ahora el rápido curso de los acontecimientos hace que todo sea como mucho más lejano. Ha habido un Cónclave y el convento Mater Ecclesie se ha preparado para la residencia de un Papa emérito. Después llegó Francisco al Vaticano con nuevas formas de actuar, por ejemplo, eligiendo por ahora como su lugar de residencia, el apartamento de Casa Santa Marta, que es donde vivieron todos los cardenales electores durante el último cónclave.

El convento Mater Ecclesie, donde desde hace unos días vive Benedicto XVI, lo es sólo desde hace 19 años. Allí cada cuatro años cambiaba la orden monjas de clausura que se dedicaba a rezar por la Iglesia. Antes era una casa destinada a los jesuitas que trabajaban en Radio Vaticana. Ahora es la residencia del Papa emérito que tiene ya la compañía de las cuatro “Memores Domini”, que son unas mujeres consagradas del movimiento Comunión y Liberación y que le ayudan en las tareas domésticas, además de Georg Gänswein, su secretario personal. Como el arzobispo Georg Gänswein es también prefecto de la Casa Pontificia, tendrá que ocuparse de las labores propias de su cargo, por eso un diácono belga ha asumido temporalmente las tareas de secretaría y acompaña permanentemente a Ratzinger. Es muy probable que se traslade también allí Georg Ratzinger, hermano de Benedicto, también sacerdote y único familiar vivo del Papa emérito.

Francisco en Casa Santa Marta y Benedicto en Mater Eccclesia, las dos en los Jardines Vaticanos. Los dos a pocos metros y no sería extraño que el nuevo Papa irá a visite frecuentemente a Ratzinger y quizás también le pida consejo. Por eso, ha sido tan importante el abrazo entre los dos. Uno, Francisco, tiene ahora el timón de la Iglesia. El otro, Benedicto la oración. Las fuerzas de los dos nos hacen falta a todos. Aquí en España, por ejemplo, hemos conocido la valoración que damos los españoles a la Iglesia en el último barómetro del CIS. Y los más optimistas dicen que no está tan mal, porque está a la mitad y los pesimistas lo ven todo mucho más oscuro. La verdad es que tras muchos años de ocupar las últimas posiciones en cuanto a su credibilidad social como institución, se mantiene con un 3,56 en medio de la tabla valorativa del CIS, en el que también "suspenden" políticos, sindicatos y monarquía.

Esperemos que el efecto “abrazo” entre Francisco y Benedicto sirva para superar esa nota.
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