13 de noviembre de 2019, 23:52:06
Opinion


España, Cuba, Willy y la ‘Espe’

Javier Cámara


Esperanza Aguirre está en todas partes y en ninguna de ellas deja indiferente. La ex presidenta de la Comunidad de Madrid es objeto de conversación, en las de un lado y en las de otro, en las de rojos y azules, en las de buenos y malos. Amores y odios enfrentados, la ‘Espe’ casi siempre es protagonista.

Lo cierto es que da la impresión de que es de las pocas políticas que dice lo que piensa, lo que cree oportuno, no se guarda nada, siempre, sin pelos en la lengua y sin mordérsela. Y digo que da la impresión porque ha demostrado no callarse tanto con la oposición como con miembros de su propio partido.
Después de una semana oyéndola hablar sobre Rajoy, Montoro y los impuestos, sobre si los estatutos del PP obligan o no a alabar a los ministros, sobre que no tiene pensado presentarse a las elecciones europeas o sobre si se siente cómoda en su partido, Aguirre ha dicho que donde no se sentiría cómoda de ningún modo es en la Cuba de Castro.

Y esta ha sido la última sonada. En un homenaje al disidente cubano fallecido Oswaldo Payá, la ‘lideresa’ fue increpada por un grupo de jóvenes que con muestras de apoyo al régimen cubano gritaba “¡Viva Cuba!” y “Sanidad Pública”. Una de ellas se acercó y le dijo que “Cuba es y será ejemplo de dignidad”. Aguirre, volviéndose hacia ella y haciendo el gesto con la mano de la “L”, símbolo de la disidencia cubana, le dijo que sí, que Cuba sí, “pero libre” y que si Cuba le gustaba tanto por qué no se iba a vivir allí.

La contestación de la joven fue la propia de quien se cree en posesión de la verdad absoluta, de alguien a quien se le llena la boca pidiendo respeto y justicia universal mientras insulta. La de alguien que no se ha parado a pensar que si hace eso mismo con un dirigente cubano en Cuba no la van a tratar igual que en España y probablemente vaya a la cárcel. Aquí se le permite protestar, manifestarse, mostrar su disconformidad e incluso despreciar públicamente con quien no se está de acuerdo. “Fascista”, “mentirosa” y “capitalista” (como si esto último fuera despectivo) fueron algunas de las lindezas que hubo de soportar la presidenta.

Sobre irse a vivir a la isla, la joven del episodio con Aguirre tiene el ejemplo del actor Willy Toledo. Bien por el hecho de ser consecuente: le gusta Cuba, se va a vivir allí; pero mal por comparar España con Cuba. Escucharle en las entrevistas que ofrece es para preguntarse qué libros lee, qué cadena de televisión pone y qué radio escucha porque su realidad y la del resto de la humanidad son diametralmente opuestas.

No extraña por tanto encontrarse con situaciones como la descrita si los manifestantes que increparon a Aguirre siguen el mismo razonamiento que Willy Toledo, que dice que es emocionante ver que en Latinoamérica hay “procesos humanistas que han mejorado la vida de la gente” después de asegurar que las favelas en Caracas ofrecen una vida digna, que afirma que “en España no se dan los preceptos democráticos” y que critica a periodistas y políticos por pedir democracia y derechos humanos en Venezuela y Cuba.

Mal enfoque si se compara España con una dictadura total, donde a las libertades del individuo ni se las ve ni se las espera. Salta a la vista que España no pasa por su mejor momento económico, pero aun así el nivel de vida y la sanidad son infinitamente mejor que en Cuba. Resulta ventajista comparar los dos países ahora, cuando España está inmersa en una crisis económica que, esperamos, acabe pronto. A los cubanos la crisis les dura ya más de 50 años.

Y digo yo: ¿Es compatible decir que se está a favor de la dignidad y la humanidad y apoyar a un asesino como Fidel Castro? ¿Qué tipo de enajenación mental sufre quién defiende los derechos humanos y una dictadura a la vez? ¿Se puede decir que en España no hay “preceptos democráticos” y reivindicar el régimen castrista?

En cualquier caso, tanto las protestas de “los de la ceja” como el exilio voluntario de Toledo en Cuba son temporales. Está claro que en cuanto vuelva el PSOE de la mano de IU, ERC y alguno más al Gobierno –y a este paso será en la próxima legislatura si las cosas no cambian– con nuevas subvenciones al cine español, todo volverá a su cauce. Como decía aquel, es muy fácil opinar y criticar cuando se va a todas partes “a mesa puesta”.
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