19 de octubre de 2019, 4:08:45
Economía

Crónica económica


Añoranzas de Aznar y añoranzas de Montoro


José María Aznar ha hablado. Y, a diferencia de otros políticos, cuando habla se le entiende. Cristóbal Montoro es uno de los que ha entendido.


El ex presidente del gobierno José María Aznar ha seguido una calculada política de silencios desde la victoria de su partido en las elecciones del 20 de noviembre de 2011. Los rompió casi todos este miércoles. Tenía todas las de ganar. Sólo tenía que aferrarse a su discurso, que es el del programa del Partido Popular en 2011. ¿Quién le podría echar en cara que fuera coherente? Lo interesante del asunto, claro está, es que esa coherencia aznarita choca con la ejecutoria del gobierno del PP.

Vamos primero con lo que dijo Aznar. Pidió, en la entrevista en Antena3, una “urgente” reforma fiscal. Una expresión que en su boca quiere decir bajar los impuestos, como en la de Montoro quiere decir exactamente lo contrario. “Hace falta cuidar a las clases medidas del país y bajar los impuestos”, dijo el ex presidente. Lo hicieron en 1998, con buenos resultados, y lo volvieron a hacer en 2001-2001, con buenos resultados. Este es, lo recordó Aznar, el programa del PP. Y lo que le sorprende es que haya quien ha olvidado aquéllas lecciones. Incluso personas que formaron parte del proyecto político de aquéllos años, en referencia a Cristóbal Montoro.

Montoro ha respondido que “no se puede bajar impuestos ahora”, y que es necesario hacer lo contrario “para sufragar las prestaciones sociales”. Esta afirmación es chocante. Porque Montoro conoce bien el presupuesto y sabe que las prestaciones sociales son sólo una parte de los gastos. ¿No se pueden recortar más gastos que no sean prestaciones sociales? Es más, ¿no se pueden recortar las prestaciones sociales?

Pero quizás más chocante es lo que ha dicho Montoro a continuación: Aznar “traía a la Cámara bajadas de impuestos cuando la economía crecía por encima del 3 por ciento, pero este año puede caer un 1,4 por ciento”. Como si el crecimiento de antaño fuera independiente de las bajadas de impuestos, o la profundización en la recesión nada tuviese que ver con la mayor subida de impuestos de la democracia, que no la firmó Zapatero, sino que es obra de Mariano Rajoy.

Efectivamente, José María Aznar parecía añorar algo, como señala Cristóbal Montoro. Añoró aquél día en que decidió no designar a Rajoy como sucesor, por ejemplo. Como añoró muchas otras medidas que hoy proclama, pero que entonces no se atrevió a llevar a cabo. Pero añoró, también, aquéllos años en los que el gobierno apostaba por bajar los impuestos.

Las añoranzas de Cristóbal Montoro son otras. Van más allá, bastante más allá en el tiempo. Se remontan a unos años en los que el discurso político no era el de José María Aznar, sino otro anterior, forjado con imágenes de heroísmo y proclamas de justicia social. Añoranza de una economía de ordeno y mando, de desarrollo en planes, de cartas enviadas en moto y grandes inauguraciones. Veremos qué añoranza acaba prevaleciendo.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es