14 de mayo de 2021, 22:19:38
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Borussia 1 - bayern 2


Bayern-Borussia: cuando no hay más oportunidades, la derrota no es una opción


La cuna del fútbol mundial, el estadio de Wembley, acoge este sábado [red](20:45/La1)[/red] la primera final de la Copa de Europa en la que compiten dos clubes alemanes. Los protagonistas de este hito histórico, Bayern de Munich y Borussia Dortmund, han arrollado a los gigantes españoles y afrontan su cita con la gloria con el hambre de quien sabe que esta será su última oportunidad. Los nuevos fichajes, las bajas obligadas y el cambio de entrenador (Guardiola desembarcará en Baviera el 1 de junio) convierten este partido en la recta final de los proyectos ganadores que arrancaron en 2008 y que, de forma inexorable, concluirán este 25 de mayo.



Jupp Heynckes rompió a llorar en la sala de prensa del estadio Borussia-Park, en Mönchengladbach, donde su equipo ganó el último partido de la exitosa Bundesliga 2012-2013 que les corona como dominadores del fútbol teutón con récord de puntos incluido. Las lágrimas del entrenador del Bayern de Munich, que sorprendieron por su contexto festivo, estaban cargadas de nostalgia. No en vano, “Osramsabía que aquellos eran sus últimos minutos ligados al balompié alemán. Jupp decidió hace meses que 50 años de una vida dedicados a pulir el brillo del fussball -como insaciable delantero, primero, y sabio técnico, después- eran suficientes y veía cómo se esfumaban en aquella sala de prensa los últimos minutos como profesional en Alemania. Le restarían todavía dos partidos en la dirección del Bayern: la final de la Champions League (20:45/La1) y la final de la Copa alemana.

Esta instantánea refleja con precisión la sensación que impregna de emotividad los vestuarios de los contendientes de la batalla de Wembley. Vestuarios que empezaron a trabajar, a gestar el sueño de gloria y a crecer hace 4 y 5 años y que comprueban cómo ahora pasa el último tren para tocar el cielo juntos. La última oportunidad.

Jürgen Klopp, un joven técnico valiente que subió a la élite al Mainz, fue el elegido por el club de Dortmund para reflotar una institución que había decidido no gastar más de lo que ingresaba y que, por lo tanto, debía mimar la cantera y fichar con la precisión del cirujano. “Kloppo” se puso manos a la obra y colocó, poco a poco, los cimientos del equipo que puso de rodillas al Madrid de Mourinho y que ha enamorado al Viejo Continente por su juego alegre.


El proyecto fue tomando forma tras aliviar los contratos de estrellas del pasado y pescar a las promesas que encajaran con el perfil buscado: calidad técnica, trabajo, humildad y conciencia colectiva. Bajo esta premisa llegaron Shinji Kagawa -de la segunda división japonesa-, Matt Hummels -el jefe de la zaga-, Robert Lewandowski -el goleador que eliminó al Madrid-, ?lkay Gündo?an -el cerebro que dirige la orquesta- y se abrieron las puertas al talento de Nuri Sahin y Mario Götze. Desde 2008, año en que desembarcó Klopp, esta ha sido la columna vertebral de un Borussia que, no solo ha crecido hasta recuperar su lugar en la zona noble de la Bundesliga, sino que le ha arrebatado las últimos dos ligas al Bayern, todo un logro considerando el antagonismo económico entre ambas instituciones.

El día que Shinji (Kagawa) me dijo que dejaba el equipo -para ir al Manchester United-, nos abrazamos y estuvimos 20 minutos llorando”. De este modo relataba la marcha del japonés rescatado de la gris segunda división nipona el entrenador de esta camada brillante de talentos, que había cuidado con mimo para que su crecimiento personal y futbolístico fuera el indicado. “Su marcha fue un drama”, ha reconocido describiendo los lazos que estructuran la cohesión del rodillo amarillo.

Sin embargo, la pulcritud del sistema ideado por Klopp ha permitido a sus talentosos pupilos brillar de tal modo que los gigantes del fútbol continental se dan codazos por incluirlo en sus plantillas lo antes posible. Aunque el técnico nacido en Stuttgart asegura que su club “no es un supermercado”, ha sufrido ya la pérdida de uno de sus puntales ofensivos. Mario Götze, que no jugará la final por lesión, ha sido el primer bombazo del Bayen de Guardiola. Es muy probable que detrás de la marcha del pequeño artista se sucedan las despedidas de Lewandowski -que presuntamente ha firmado un pre contrato con el Bayern y ha charlado con el Real Madrid-, Hummels -prioridad del Barça para apuntalar su zaga si no llega Thiago Silva- y Gündo?an -mediocentro de moda que cuenta con novias de procedencia británica, italiana y española-. La política impuesta por el club no se negocia y el bajo salario de las estrellas -si se comparan con el estipendio en otras instituciones- facilita su salida.

El Bayern, por el contrario, no sufre este problema. El “Rekordmeister” bávaro se alza cada temporada como uno de los equipos europeos pujantes desde el prisma económico. Sin embargo, el recién proclamado campeón de la Bundesliga sufrió una travesía por el desierto en la década pasada, cediendo el título doméstico a Werder Bremen (2004), Stuttgart (2007) y Wolfsburgo (2009) y despidiéndose de las semifinales de la Champions desde que ganara en 2001 ante el Valencia. Ídolos del pasado como Effemberg, Kahn, Lizarazu, Scholl o Elber no encontraban sucesores dignos y el Bayern naufragaba año tras año en la Copa de Europa ante equipos menores.


La directiva del club -abanderada por Hoeness y Rummenigue- decidió entonces reconstruir el equipo con un proyecto a largo plazo que mezclara la pujante nueva generación alemana (con Lahm, Schweinsteiger, Klose y Podolski como símbolos) y el talento de los mejores jugadores continentales. En 2008, llegó la potente esperanza francesa tras el Mundial de Alemania: Franck Ribery. Era el primer golpe de autoridad serio para volver a luchar por el cetro europeo. Un año más tarde, el Madrid vendía a Arjen Robben a la entidad bávara. El talentoso extremo holandés, solo comparable a Messi en sus movimientos, jugaría su mejor fútbol defendiendo la camiseta del Bayern. Con este bloque sólido formado ya hace 4 años tan solo quedaba apuntalar a apuesta y transformarla en ganadora. Ottmar Hitzfeld y Louis Van Gaal aliñaron el vestuario con el prometedor Thomas Müller, Mario Gómez, el sólido meta Neuer y el eficiente lateral Alaba y Heynckes llegó con Javi Martínez bajo el brazo.

Pero el fichaje de Guardiola y la avanzada edad de los jugadores sobre los que nació y se desarrolló este proyecto que ya llevado a la final de Champions al club muniqués nueve años después, ha provocado el prematuro fin de este ciclo. Pep, que ha “retirado” de forma involuntaria a Heynckes, llegará con nuevas piezas y se presume que Robben o Ribery podría abandonar el Allianz Arena acompañados por piezas que componen el tejido que une a la plantilla como Mario Gómez, Van Buyten, Tymoschuk y Claudio Pizarro. Incluso Neuer no tiene el puesto asegurado. El aire fresco que quiere inyectar el entrenador catalán en el gigante teutón significa el inexorable adiós de más de un eslabón principal del renacimiento del Bayern.

Por todo lo expuesto, la final de Wembley significa la última oportunidad de gloria para dos proyectos ambiciosos, desarrollados desde los valores y percepciones de cada club, con un tronco común: recuperar el brillo del fútbol alemán en el ámbito continental. Borussia Dortmund y Bayern de Munich se enfrentan a sí mismos, conscientes de que esta es la ocasión que buscaron en 2008, cuando vagaban por el olvido doméstico.
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