11 de diciembre de 2019, 13:13:14
Opinion


El precio de la seguridad de España



Las celebraciones del Día de las Fuerzas Armadas han pasado prácticamente desapercibidas a causa de la política de ajustes que afecta a todos los ámbitos de la administración. En el caso de Defensa, dichos ajustes bien pueden calificarse de draconianos, por cuanto el presupuesto de las Fuerzas Armadas viene sufriendo recortes desde hace ya tiempo; quizá demasiado.

Es muy tentador para cualquier gobierno recortar en gastos militares. El Ejército no se queja y acata lo que le venga, por más que cada vez le venga menos. Por otro lado, las Fuerzas Armadas gozan de un reconocimiento entre la ciudadanía ganado a pulso, por encima de clichés políticos. Ahora bien, dicho prestigio se ha cimentado en gran medida en la brillante ejecución que los militares españoles han llevado a cabo en cuantas misiones les han sido encomendadas, tanto dentro como fuera de España; la Unidad Militar de Emergencias -UME- es el mejor ejemplo de ello.

El problema está en que muchas de esas misiones tendrán que suspenderse a causa de los recortes. Barcos que no se hacen a la mar por falta de tripulación y pertrechos, ahorro en horas de vuelo de entrenamiento que se traduce en un menoscabo de operatividad y una reducción a todos los niveles que empieza a ser preocupante. La defensa no se improvisa. Y no tiene precio. Pero al paso que van los recortes en Defensa, ésa precisamente será la opción en un futuro no muy lejano.
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