19 de noviembre de 2019, 17:27:57
Opinion


El casco, la bici y la ciudad

David Ortega Gutiérrez


En estas últimas semanas estamos asistiendo a un particular debate sobre el uso del casco por parte de los ciclistas que circulan por las grandes ciudades. Concretamente si su uso debe ser obligatorio, recomendable o totalmente libre. La ocasión es buena para hacer una reflexión sobre el papel de las bicicletas en las grandes ciudades.

Me centraré principalmente en Madrid, ciudad en la que vivo y en la que desde hace más de dos años transito habitualmente en bicicleta. De entrada, señalar que no tengo ninguna duda de las enormes ventajas del uso de la bicicleta por parte de los madrileños. En primer lugar ganamos en salud activa y en salud pasiva. Desde el punto de la salud activa, mover el cuerpo y hacer un poco de deporte nunca viene mal en un mundo tan sedentario como el de nuestras grandes urbes, por lo demás, mientras que el conducir un coche suele generar bastante tensión y mal humor, en la bici ocurre todo lo contrario, produce un mejor carácter llevar un manillar que un volante. Siendo esto importante a nivel individual, a nivel colectivo o de ciudad, que la bici gane terreno al automóvil supone un beneficio enorme para la calidad del aire de nuestra ciudad, pues mientras que la bici obviamente nada contamina, en Madrid el principal productor de contaminación es el automóvil. Por último, y no debemos desecharlo en estos tiempos de crisis, con el uso de la bici te ahorras una importante cantidad de dinero al año en gasolina, mantenimiento y desgaste del automóvil.

Tenemos una de las capitales de Europa con un clima más favorable para el uso de la bici y la cuestión de las cuestas, que con un poco de conocimiento de los diferentes itinerarios de la ciudad se pueden evitar o paliar bastante, no es un argumento real para convertirnos en una de las capitales más ecológicas y verdes en el transporte. Es básico que los madrileños cambiemos el chip y pensemos que podemos utilizar la bici en nuestra ciudad. La almendra central no tiene más de 6 kilómetros de un extremo a otro, distancia muy asequible. De hecho estamos por el buen camino, cada año crece en más de un 20 % el número de usuarios de la bici en Madrid. También es fundamental, y nos vamos acercando a la cuestión inicial de este artículo, que el conductor del automóvil cambie radicalmente sus hábitos y asuma que la bici es un usuario más de la calzada, y no solo eso, sino que es la parte más débil y por lo tanto tiene prioridad. Por ello, no puede pasar más cerca de él de metro y medio y a una velocidad sensata. En la mayor parte de Europa el ciclista tiene prioridad y así debe ser también en España, poniendo multas de puntos y económicas proporcionales para evitar consecuencias no deseables. Este es el centro del debate y no el caso y su uso libre, recomendable u obligatorio.

El automóvil y la bicicleta deben convivir en la calzada, respetando cada uno sus normas, pero no perdiendo nunca de vista que el ciclista es la parte más débil y, por ello tiene prioridad. Desde mi experiencia en bici en Madrid estimo esencial conducir respetando siempre las normas, el ciclista tampoco puede ir a su aire. Por último, a nivel personal yo siempre llevo el casco, el chaleco reflectante y las luces, sea de día o de noche, no tengo nada que perder y sí mucho que ganar.
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