14 de diciembre de 2019, 9:58:20
Sociedad

sin víctimas mortales


El deshielo y las fuertes lluvias desbordan los ríos en Lérida y Huesca


Carreteras cortadas, puentes dañados, casas afectadas... Ese es el parte de daños provocados por el desbordamiento de varios ríos en el Valle de Arán, entre Huesca y Lérida, debido a las fuertes lluvias caídas en la pasada noche y el deshielo de los montes de la zona.


Las intensas lluvias y las crecidas de ríos, con desbordamientos e inundaciones, han causado importantes daños en el Pirineo de Lleida y el de Huesca, donde las aguas han cortado carreteras, dañado puentes y casas y ha obligado a evacuar a numerosas personas.

Casi 300 vecinos han sido desalojados de sus casas en municipios del Vall d'Aran y el Pallars Sòbira, en Lleida, donde el desbordamiento de los ríos ha causado graves daños, aunque sin que se hayan producido víctimas.

También han tenido que ser evacuados habitantes de la zona pirenaica de Huesca, donde se ha activado el plan de emergencias por las inundaciones registradas en las localidades de Castejón de Sos y Benasque tras la crecida del río Ésera a consecuencia del deshielo y de las lluvias torrenciales caídas en las últimas horas.

Según ha informado el Gobierno de Aragón, los servicios de Protección civil se centran en las incidencias que ha causado la crecida del Ésera a su paso por estas localidades, cuyos accesos están cortados.

La situación en el Vall d'Aran "está absolutamente descontrolada" por el desbordamiento del río Garona, según ha afirmado el síndic de la comarca, Carles Barrera, quien ha precisado que los daños "son una catástrofe", aunque no se han registrado de momento daños personales.

"Estamos haciendo todo lo que se puede hacer", ha dicho el dirigente local, que ha informado de que la comarca está seccionada en tres partes, incomunicadas entre ellas.

Tras destacar las dificultades que están encontrando en la cobertura de la telefonía móvil, Barrera ha dicho de que se han evacuado a los habitantes de los edificios de ambas riberas del río Garona, que el polígono industrial de Vielha está completamente inundado y la carretera nacional es una prolongación del río.

En una rueda de prensa en Barcelona, tras una reunión del consejo asesor de emergencias Inuncat, el conseller de Interior, Ramon Espadaler, ha informado de que un total de 260 personas han sido evacuadas en la Val d'Aran y que, según las previsiones, seguirá lloviendo en las próximas horas.

El conseller ha señalado que el número de evacuados podría aumentar en la tarde en esta zona pirenaica, donde unos 4.000 abonados se han quedado sin luz y con problema de comunicaciones telefónicas, y algunas localidades han quedado aisladas.

El desbordamiento de los ríos ha causado asimismo cortes de carreteras y ha afectado varios puentes.

Así, el núcleo de Àreu, perteneciente al municipio leridano de Alins (Pallars Sobirà), ha perdido sus tres puentes después de que estos hayan sido arrastrados por el agua del rio Noguera Pallaressa, que se ha desbordado.

Según ha informado a EFE el alcalde del municipio, José Poch, este núcleo ha sido el más afectado de los que forman Alins y aunque al mediodía la situación estaba controlada, podía quedar aislado si continúan las lluvias.

Las autoridades locales han hecho llamamientos a los vecinos para que eviten los desplazamientos en la zona, donde las presas de alta montaña están desbordadas y algunas vertiendo agua por encima de sus paredes, lo que está incrementando aún más el caudal de los ríos.

Siete campings se han visto afectados por las crecidas del Garona y el Noguera Pallaresa. La mayoría de ellos están cerrados y sólo en uno, el Cámping Verneda (Aran), han sido desalojadas una decena de personas.

Los centros educativos de Vielha también se han visto obligados a cerrar por la situación y el transporte escolar de toda la comarca aranesa ha quedado suspendido.

Una situación similar vive la vecina Huesca: en Benasque, se han desalojado varios edificios de viviendas y también hay carreteras cortadas y daños importantes.

Según ha informado a Efe la alcaldesa de la localidad, Luz Gabás, la seguridad ciudadana está controlada pero los daños materiales son cada vez mayores, se ha derrumbado un pequeño edificio y preocupa la situación de un bloque de apartamentos, y la del puente de la carretera de Benasque a Anciles, que no cree que resista.
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