19 de noviembre de 2019, 3:40:41
Opinion


“Indignados” en Brasil



El ministro de Asuntos Exteriores de Brasil, Antonio Patriota, aseguraba ayer que las protestas que están teniendo lugar en Brasil son mayoritariamente pacíficas, “a diferencia de lo que ocurre en Turquía”. Se da la circunstancia de que ambos países son estos días escaparate mundial a causa del fútbol, el primero por la Copa Confederaciones y el segundo por el mundial sub-20 que arrancaba ayer viernes. Y tanto el Brasil como en Turquía las imágenes hablaban por sí solas, con la policía empleándose con dureza para reprimir las protestas.

El panorama de calidad democrática y pleno empleo que presentaba en canciller brasileño es un tanto exagerado, aunque tiene cierto punto de razón. Brasil es uno de los países con mejores números en estos últimos años. Su economía es de las mejores de la zona y, desde luego, sus ciudadanos gozan de un régimen de libertades superior al de los turcos. Pero ello no puede obviar las desigualdades que aún existen, así como las bolsas de pobreza o los niveles de corrupción, todavía elevados para ese país puntero en que quiere convertirse Brasil.

Por otra parte, el hecho de que muchos brasileños prefieran que sus impuestos se destinen más a sanidad a educación que al fútbol -con lo que es ese deporte allí- es revelador del grado de madurez democrática que ha adquirido su sociedad. Y si quieren aprovechar el escaparate del fútbol como altavoz de sus reivindicaciones, están en su derecho. Siempre y cuando, eso sí, no lo hagan de forma violenta.
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